Un Gran Día en el Bosque


Paz era una niña muy curiosa y aventurera. Un día, decidió invitar a sus amigos Beto, Hernán y Julia a explorar el misterioso bosque que se encontraba al otro lado del río.

Los cuatro amigos se prepararon con sus mochilas, cantimploras y mucha emoción. Al llegar al bosque, se encontraron con árboles enormes, animales curiosos y un sinfín de secretos por descubrir. "¡Miren esa cueva!", exclamó Hernán señalando un pequeño agujero en la base de un árbol.

Sin pensarlo dos veces, los amigos se adentraron en la cueva, con mucho cuidado. Allí dentro, descubrieron brillantes cristales y murciélagos colgando del techo. Emocionados, continuaron su aventura. Pronto, se encontraron con un río cristalino que fluía entre las rocas.

"¡Qué bonito!", exclamó Julia, asombrada. Decidieron seguir el río aguas abajo y llegaron a una cascada inmensa. En ese momento, Beto recordó que había leído sobre un tesoro escondido en las inmediaciones de la cascada.

Los cuatro amigos se pusieron manos a la obra y, con trabajo en equipo, lograron desenterrar un cofre lleno de monedas antiguas y piedras preciosas. Los ojos de los niños brillaban de emoción.

Decidieron repartir el tesoro de forma justa y pensar cómo podrían utilizarlo para hacer el bien. Llenos de alegría, regresaron a casa justo a tiempo para compartir la cena con sus familias, y contarles sus increíbles aventuras en el bosque.

Desde ese día, Paz, Beto, Hernán y Julia se convirtieron en inseparables, siempre dispuestos a emprender nuevas aventuras juntos.

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