Adrián y el Cumpleaños de los Dos Años Travies
Divertidoes 3

Adrián y el Cumpleaños de los Dos Años Travies

Adrián estaba a punto de cumplir dos añitos. Faltaban muy pocos días para su cumpleaños y estaba emocionadísimo, aunque todavía no entendía muy bien qué significaba cumplir años. Lo que sí sabía era que habría globos, tarta y muchas risas. Una mañana se despertó muy temprano y, al abrir los ojos, encontró algo extraño en su habitación. —¡Mamá! ¡Mamá! —gritó. Su mamá entró corriendo. —¿Qué pasa, Adrián? El pequeño señaló hacia una esquina. —¡Mira! Allí había un globo rojo enorme con una cara dibujada. Y lo más sorprendente era que estaba hablando. —Buenos días, señor Adrián —dijo el globo con voz divertida—. Soy Globín, el Globo Travieso. Adrián abrió mucho los ojos. —¿Hablas? —Claro que hablo. Los globos de cumpleaños hablamos cuando alguien está a punto de cumplir dos años. Adrián se echó a reír. —¡Otra vez! —¡Claro que hablo! ¡Y además hago esto! El globo dio una vuelta completa por la habitación y aterrizó encima de la lámpara. Adrián aplaudió encantado. —¡Más! —Tengo una misión para ti —dijo Globín—. Debemos encontrar las diez sonrisas mágicas antes de tu cumpleaños. —¿Dónde? —Por toda la casa. Y así comenzó la aventura. ⸻ La primera sonrisa estaba escondida debajo de una manta. Adrián levantó la manta y encontró a su peluche favorito, un osito llamado Pepín. —¡Hola! —dijo el osito. —¡Hola! —¡Sonrisa número uno encontrada! Globín hizo sonar una trompeta imaginaria. —¡Turururú! Adrián se partía de risa. ⸻ La segunda sonrisa apareció en la cocina. La tostadora lanzó una tostada al aire que cayó directamente sobre la cabeza de papá. —¡Soy el Rey Tostadón! —anunció papá. Adrián se cayó de culo de tanto reírse. —¡Otra sonrisa encontrada! ⸻ La tercera sonrisa estaba en el baño. Cuando Adrián abrió el grifo, salió una espuma enorme que parecía una barba gigante. —¡Soy el abuelo Adrián! —dijo mirándose al espejo. Globín casi explotó de la risa. —¡Pareces tener cien años! —¡Noooo! —¡Sííí! Los dos rieron durante varios minutos. ⸻ La cuarta sonrisa apareció en el jardín. Un pajarito había encontrado una galleta y estaba intentando esconderla en una maceta. Pero la galleta era tan grande que no cabía. Empujaba. Volvía a empujar. Y la galleta seguía fuera. Adrián se reía tanto que tenía que agarrarse la barriga. ⸻ La quinta sonrisa estaba detrás del sofá. Allí encontraron un calcetín perdido. —¡Llevo meses buscando a mi hermano! —dijo el calcetín. —¿Los calcetines hablan? —Solo los que se pierden. Adrián decidió ayudarlo y encontraron a su pareja dentro de una cesta de juguetes. Los dos calcetines bailaron un vals. ⸻ La sexta sonrisa llegó durante la merienda. Adrián estaba comiendo un plátano cuando este resbaló de sus manos y aterrizó dentro de una taza vacía. —¡Canasta! —gritó Globín. —¡Canasta! Los dos celebraron el lanzamiento como si hubieran ganado un campeonato. ⸻ La séptima sonrisa apareció cuando Adrián decidió perseguir una pompa de jabón. Corrió por toda la casa. Por el pasillo. Por el salón. Por la cocina. Y cuando estaba a punto de atraparla… ¡Plof! La pompa explotó justo en su nariz. Adrián se quedó bizco mirando la gotita que tenía delante. Y se echó a reír. ⸻ La octava sonrisa estaba escondida en un libro. Cuando Adrián abrió sus cuentos favoritos, apareció un dibujo de un elefante con patines. —¡Miradme! —decía el elefante. Patinó tan rápido que acabó dentro de un charco imaginario. —¡Splash! Adrián aplaudía encantado. ⸻ La novena sonrisa apareció al anochecer. La luna parecía una enorme galleta en el cielo. —Tengo hambre —dijo Globín. —Yo también. —¿Y si nos la comemos? —¡Sí! Los dos fingieron dar enormes mordiscos a la luna. —Ñam. —Ñam. —Ñam. La luna seguía allí, pero ellos se lo pasaron genial. ⸻ Finalmente llegó la décima sonrisa. A la mañana siguiente era el cumpleaños de Adrián. Toda la casa estaba llena de globos. Había serpentinas de colores. Y una gran tarta con dos velitas brillantes. Toda la familia cantó: —¡Cumpleaños feliz! ¡Cumpleaños feliz! Adrián observó las velas. Tomó aire. Mucho aire. Muchísimo aire. Y sopló. Las dos velitas se apagaron. En ese momento, Globín apareció una última vez. —¡Lo has conseguido! Has reunido las diez sonrisas mágicas. —¿Y ahora qué pasa? —Ahora te conviertes oficialmente en un niño de dos años. —¿Y eso qué significa? Globín sonrió. —Que tendrás más aventuras, más juegos, más abrazos, más cuentos y muchísimas más risas. Adrián pensó un momento. —Me gusta. —A mí también. Y justo entonces Globín subió lentamente hacia el cielo, moviéndose de un lado a otro. —¡Adiós, Adrián! —¡Adiós! —¡Y recuerda! —¿Qué? —Nunca dejes de reír. Adrián sonrió muy fuerte. Era su cumpleaños. Tenía dos años. Y estaba seguro de que aquel sería el mejor año de su vida

por CuriousPenguin26

personajes

Adrián

Protagonista

Niño

Rubio

Historias publicadas (1)

¿Quieres escribir una historia en este libro?

Usa los personajes del libro para crear una nueva aventura, o agrega tu propio giro a la historia.

Escribir nueva historia