
Había una vez una niña llamada Alma que vivía en una casita con un jardín lleno de flores de todos los colores imaginables. Alma tenía cinco años, el cabello castaño muy ondulado recogido en dos moñitos pequeños y unos ojos grandes color miel que siempre buscaban cosas hermosas. Ese día, Alma llevaba puesto su vestido favorito, que era de muchos colores y tenía dibujos de estrellas brillantes y arcoíris felices. Estaba sentada sobre el césped suave, rodeada de margaritas blancas, con un papel muy grande y sus crayones esparcidos por todas partes. Alma amaba dibujar cómo se sentía: a veces pintaba círculos amarillos cuando estaba contenta y otras veces líneas verdes cuando se sentía tranquila. El sol brillaba con mucha fuerza y el aire olía a flores frescas y a tierra mojada. Alma se sentía muy en paz, disfrutando del silencio del jardín y del calorcito del sol en sus mejillas, mientras imaginaba que las nubes en el cielo eran grandes trozos de algodón de azúcar flotando sobre su cabeza.
Capítulo 2: ¿qué pasa después?
Continúa la historia con los mismos personajes: escribe el siguiente capítulo en un par de minutos.

