
Sofía caminaba por el bosque con Conejito a su lado. El sol brillaba entre los árboles, y los pájaros cantaban. De repente, Conejito señaló un río brillante. El agua parecía moverse como si bailara. Sofía se acercó y escuchó algo extraño: un susurro que sonaba como un acertijo. Conejito se acurrucó, nervioso, pero Sofía sonrió y decidió investigar.
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