
Un día, mientras Sofía caminaba por el bosque, escuchó un sonido extraño. El agua del río no fluía con claridad, y olía a algo que no le gustaba. El jardinero, que caminaba a su lado, frunció el ceño. 'El río está contaminado', dijo con tristeza. Sofía miró al agua turbia y sintió una punzada en el corazón. 'Tenemos que ayudarlo', dijo con voz decidida. El jardinero sonrió y asintió. 'Sí, juntos podemos hacerlo'.
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