
Mateo caminaba por el bosque, con su capa roja ondeando al viento. Su mamá le había dicho que llevara una cesta de frutas a Abuelita, que vivía en una casita cerca del lago plateado. Mientras caminaba, escuchó un ruido extraño. No era el canto de los pájaros, ni el susurro del viento. Era un gruñido bajo y peligroso.
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Cuento 3: elige una nueva aventura
Elige una idea y la IA escribe el siguiente episodio con los mismos personajes.

