
En una cocina llena de luz vivía Arequipina. Ella era un tarro de arequipe muy especial y bonito. Su cuerpo era redondo y de un color café claro. Arequipina siempre estaba en el estante del medio de la despensa. Ella era una amiga muy calmada y siempre muy neutral. Nunca se enojaba y siempre escuchaba a todos con atención. El sol entraba por la ventana cada hermosa mañana de verano. La luz hacía brillar su tapa de color dorado brillante. El estante olía a madera limpia y a flores del jardín. Arequipina observaba cómo las mariposas volaban afuera con mucha libertad. Ella se sentía muy feliz en su hogar tan dulce. El mundo exterior parecía muy grande y también muy emocionante. Pero para ella, su estante era el mejor lugar posible. Allí compartía su espacio con otros amigos muy coloridos. Arequipina era conocida por ser muy equilibrada y muy buena. Todos los días saludaba al sol con una gran sonrisa. La cocina era un lugar de mucha paz y armonía. Pero hoy, algo estaba a punto de cambiar muy pronto. El silencio de la mañana se rompería de repente. Una pequeña chispa de duda crecía en el aire fresco.
Capítulo 2: ¿qué pasa después?
Continúa la historia con los mismos personajes: escribe el siguiente capítulo en un par de minutos.

