
El Pequeño Nubegris y el Jardín de los Colores Perdidos
Había una vez una pequeña nube llamada Nubegris que vivía flotando sobre un hermoso valle. Mientras las demás nubes eran blancas, esponjosas y brillantes, Nubegris tenía un color gris suave. —Ojalá fuera tan bonita como las demás —suspiraba cada mañana. Un día, mientras viajaba por el cielo, escuchó unos sollozos que venían del bosque. —¿Quién está llorando? —preguntó preocupada. Abajo encontró a Luna la conejita y a Tito el colibrí. —¡Nuestro jardín está perdiendo sus colores! —dijo Luna. Nubegris miró hacia abajo y se sorprendió. Las flores rojas se estaban volviendo rosadas. Las amarillas parecían blancas. Las mariposas ya no brillaban. Y los árboles lucían apagados. —¿Qué ocurrió? —preguntó. Entonces apareció Don Roble. —Hace semanas que no llueve —explicó con voz tranquila—. El jardín necesita agua para recuperar su magia. Nubegris bajó un poco la cabeza. —Yo quisiera ayudar, pero soy solo una nube gris. Luna sonrió. —Precisamente por eso puedes ayudarnos. —¿Yo? —preguntó sorprendida. —Claro —dijo Tito—. Las nubes grises son las que traen la lluvia. Nubegris nunca lo había pensado. Siempre había creído que ser gris era algo malo. Decidió intentarlo. Respiró profundo. Se concentró. Y comenzó a juntar pequeñas gotitas de agua. Una... Dos... Tres... Miles de gotitas brillantes. De repente... ¡Plic! ¡Plac! ¡Ploc! Comenzó a llover suavemente sobre el jardín. Las flores levantaron sus pétalos. Las mariposas abrieron sus alas. Los árboles estiraron sus ramas. Y poco a poco los colores regresaron. El rojo volvió a brillar. El amarillo resplandeció. El azul apareció más intenso que nunca. Todo el jardín parecía una gran caja de pinturas. Los animales del bosque salieron a celebrar. —¡Lo lograste! —gritó Tito dando vueltas en el aire. —¡Has salvado nuestro jardín! —aplaudió Luna. Nubegris observó el paisaje lleno de colores. Por primera vez se sintió orgullosa de sí misma. —Ahora entiendo —dijo sonriendo—. No necesito parecerme a nadie para ser especial. Don Roble asintió. —Cada uno tiene algo único que ofrecer al mundo. Desde aquel día, Nubegris ya no deseó ser diferente. Cada vez que veía un lugar seco o una flor triste, viajaba hasta allí para compartir su lluvia. Y donde antes había tristeza, pronto florecían colores, sonrisas y esperanza. Y así, Nubegris descubrió que aquello que la hacía diferente era justamente lo que la hacía extraordinaria. Fin.
von BraveUnicorn30
Figuren
Nubegris
HauptfigurUna pequeña nube curiosa y amable que cree que no tiene nada especial.
Luna
BegleiterUna conejita alegre que siempre ve lo bueno en los demás.
Tito
BegleiterUn colibrí veloz y juguetón que adora explorar.
Don Roble
BegleiterUn árbol sabio que cuida el bosque desde hace muchos años.
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