
Emiliano quería impresionar a sus amigos. En el recreo sacó la varita y dijo: «Miren lo que puedo hacer». Antes de que La Varita pudiera advertirle, Emiliano agitó con fuerza y gritó: «¡Que aparezca la cosa más increíble del mundo!». El salón de clases se transformó al instante: el piso se convirtió en tierra húmeda, las paredes desaparecieron detrás de árboles gigantes, y del techo cayeron lianas. El aula entera era ahora una selva tropical llena de sonidos, monos y mariposas enormes.
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