
Oliver se despertó muy temprano, con el sol brillando en el jardín. Había muchas orugas durmiendo en las hojas, pero él ya estaba listo. Se estiró y miró hacia el cielo. Recordó el día en que por primera vez voló. ¡Era un sueño que se hizo realidad! Ahora quería ayudar a otras orugas a soñar también.
— 1 / 3 —
1 / 3

