
Mateo miraba su papel con mucha tristeza. Él quería recortar una estrella muy brillante. Sus tijeras eran pesadas y muy grandes. Sus dedos no obedecían sus órdenes hoy. El papel se rompió por el medio. Mateo suspiró y bajó su pequeña cabeza. La maestra Elena se acercó muy despacio. Ella siempre tenía una sonrisa muy amable. No te rindas todavía, Mateo, dijo ella. Hoy descubriremos un secreto muy especial juntos. Sofía lo miraba desde la mesa vecina. Ella siempre era muy divertida y curiosa. Tomás también estaba allí, listo para jugar. La clase olía a pegamento y alegría. Mateo quería ser tan hábil como ellos. Pero sus manos se sentían algo torpes. La maestra Elena puso su mano sobre él. Todo estaba a punto de cambiar pronto. El sol entraba por la ventana grande. Los lápices de colores descansaban en la mesa. Mateo pensaba que nunca podría ser un artista. Sus dibujos siempre se salían de la línea. Sus letras eran grandes y algo desordenadas. Pero la Maestra Elena confiaba en su talento. Ella sabía que Mateo tenía un gran corazón. Solo necesitaba encontrar su propia chispa mágica. El aula estaba llena de dibujos hermosos. Mateo quería que el suyo fuera igual.
Kapitel 2: Wie geht es weiter?
Setze die Geschichte mit denselben Figuren fort: Schreibe das nächste Kapitel in wenigen Minuten.

