Olivia y el Oso Olvidadizo
Olivia, una niña curiosa, encuentra al Oso Olvidadizo llorando por la pérdida de su oso de peluche, Oso Oscar. Juntos, buscan por todo el bosque, siguiendo pistas olvidadas, hasta que finalmente lo encuentran. Olivia le da un consejo al Oso Olvidadizo para que no lo vuelva a perder y se hacen grandes amigos.

Olivia era una niña curiosa con ojos redondos como dos canicas. Le encantaba explorar el mundo que la rodeaba. Un día, mientras paseaba por el bosque cerca de su casa, oyó un sollozo suave. Siguió el sonido y encontró a un oso pequeño sentado bajo un árbol. El oso era regordete y tenía un lazo rojo desatado alrededor del cuello. "¿Qué te pasa, osito?" preguntó Olivia con voz dulce. El oso levantó la vista, sus ojos llenos de lágrimas. "¡Oh, oh, oh! He perdido mi oso de peluche favorito, el Oso Oscar!" lamentó el oso. "¡Y no puedo dormir sin él! Soy el Oso Olvidadizo, y siempre olvido dónde dejo mis cosas!" Olivia sintió pena por el Oso Olvidadizo. "No te preocupes," dijo Olivia. "¡Te ayudaré a encontrar al Oso Oscar! Descríbeme a tu oso de peluche." "¡Oh, Oso Oscar es suave y grande! Tiene un parche en su ojo derecho y una nariz redonda y marrón," explicó el Oso Olvidadizo. "¡Y siempre huele a miel!" Olivia y el Oso Olvidadizo comenzaron su búsqueda. Primero, buscaron cerca del árbol donde el Oso Olvidadizo había estado sentado. Olivia revisó entre las hojas caídas, y el Oso Olvidadizo olfateó el aire, buscando el olor a miel. "¡Oh, oh, oh! Creo que lo dejé cerca del lago," dijo el Oso Olvidadizo, recordando vagamente. Corrieron hacia el lago brillante bajo el sol. Las olas del lago ondeaban suavemente, y los patos nadaban alrededor, graznando alegremente. Buscaron alrededor del lago, debajo de los arbustos y entre las rocas. Olivia incluso miró dentro de una canoa olvidada que estaba amarrada cerca de la orilla. Pero no encontraron al Oso Oscar. "¡Oh, oh, oh! Creo que lo dejé en el columpio," murmuró el Oso Olvidadizo, su voz llena de desesperación. Olivia tomó la pata del Oso Olvidadizo, y juntos corrieron hacia el columpio. El columpio estaba hecho de una vieja llanta, colgada de una rama fuerte de un roble. Olivia empujó el columpio para el Oso Olvidadizo. "¡Oh, oh, oh! No está aquí," dijo el Oso Olvidadizo, balanceándose tristemente. Olivia pensó por un momento. "Oso Olvidadizo," dijo, "¿Dónde fuiste después del columpio?" El Oso Olvidadizo frunció el ceño, intentando recordar. "¡Oh! ¡Comí moras cerca del arroyo!" exclamó. Corrieron hacia el arroyo, donde las moras crecían silvestres y jugosas. Buscaron entre los arbustos de moras, con cuidado de no pincharse con las espinas. De repente, Olivia gritó: "¡Lo encontré!" Entre los arbustos de moras, acurrucado contra una roca, estaba el Oso Oscar! Estaba un poco manchado de moras, pero aún era suave y grande. El Oso Olvidadizo gritó de alegría y corrió a abrazar a su oso de peluche. "¡Oso Oscar! ¡Te encontré! ¡Gracias, Olivia!" exclamó el Oso Olvidadizo, apretando a Oso Oscar con fuerza. Olivia sonrió. Estaba feliz de haber ayudado al Oso Olvidadizo a encontrar a su amigo perdido. "De nada, Oso Olvidadizo," dijo Olivia. "Me alegra que lo hayas encontrado. Ahora puedes dormir bien." El Oso Olvidadizo ató el lazo rojo alrededor del cuello del Oso Oscar y le dio un fuerte abrazo. "¡Oh, oh, oh! ¡Eres la mejor amiga, Olivia!" dijo. Olivia y el Oso Olvidadizo caminaron juntos de regreso a la casa de Olivia. Antes de que el Oso Olvidadizo se fuera, Olivia le dio un consejo. "Oso Olvidadizo," dijo Olivia, "Tal vez deberías atar una cinta a Oso Oscar y sujetarla a tu muñeca. Así nunca lo olvidarás!" El Oso Olvidadizo pensó que era una idea maravillosa. Prometió que lo intentaría. Le dio a Olivia un último abrazo y regresó a su casa en el bosque, con el Oso Oscar bien sujeto. Olivia observó al Oso Olvidadizo alejarse, sintiéndose feliz de haber ayudado a un amigo. Sabía que incluso los osos más olvidadizos podían encontrar sus cosas perdidas con un poco de ayuda de un buen amigo. Y Olivia siempre estaría ahí para ayudar. Esa noche, Olivia soñó con osos olvidadizos, osos de peluche y un mundo lleno de os. Desde ese día, el Oso Olvidadizo nunca más perdió al Oso Oscar, y Olivia y el Oso Olvidadizo se hicieron los mejores amigos, jugando y explorando el bosque juntos, siempre recordando la importancia de la amistad y la ayuda mutua. Y cada vez que Olivia veía una o, recordaba al Oso Olvidadizo y a su amado Oso Oscar. Olivia aprendió que la letra o podía traer alegría y aventura a su vida. Y el Oso Olvidadizo aprendió que incluso los osos más despistados pueden encontrar la felicidad con la ayuda de un amigo que se preocupa. Fin.
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