"¡Santiago, el Rey del Trono!"
Santiago no quiere ir al baño a hacer caca. Con la ayuda de su mamá y la canción del oso Teddy, supera su miedo y aprende a escuchar a su cuerpo, convirtiéndose en "El Rey del Trono". Después ayuda a su amigo Tomás a hacer lo mismo.

Santiago era un niño muy curioso. Le gustaba explorar el jardín, jugar con sus coches rojos y, sobre todo, ¡comer galletas de chocolate! Pero a veces, después de comer muchas galletas, su barriguita hacía ruidos extraños. Un día, después de merendar cuatro galletas grandes, Santiago sintió un burbujeo en su estómago. "¡Uy!", exclamó, llevándose una mano a la barriga. Corrió hacia su mamá, quien estaba leyendo un libro en el sillón. "¡Mamá, mi barriga hace ruidos raros!", dijo Santiago, con los ojos muy abiertos. Su mamá sonrió. "Eso significa que tienes que ir al baño, mi amor. Tienes que hacer caca". Santiago frunció el ceño. No le gustaba mucho ir al baño. Era un lugar aburrido, sin juguetes ni coches rojos. Prefería estar jugando en el jardín. "Pero no quiero, mamá. Quiero jugar con mi tren", se quejó Santiago. "Ya sé que quieres jugar, pero es importante que escuches a tu cuerpo. Cuando tu barriguita te dice que tienes que ir al baño, tienes que ir", explicó su mamá con paciencia. "Además, después puedes volver a jugar con tu tren". Santiago suspiró. Sabía que su mamá tenía razón. La barriga no dejaba de hacer ruidos. Con paso lento, se dirigió al baño. La puerta parecía enorme y oscura. Una vez dentro, Santiago miró el inodoro. Lo veía como un monstruo blanco que se tragaba todo. Se sentó en el borde, indeciso. No pasaba nada. Miró al techo, a las paredes, al rollo de papel higiénico. "¡No sale!", gritó Santiago desde el baño. Su mamá se acercó. "A veces, necesitas un poco de ayuda. Puedes contar hasta diez, o cantar una canción. Lo importante es relajarte". Santiago intentó contar, pero se distraía con los dibujos de las baldosas. Entonces, recordó la canción del oso Teddy que le cantaba su abuela. Empezó a cantar en voz baja: "Teddy, Teddy, da la mano, Teddy, Teddy, eres mi hermano…" De repente, ¡Plofff! Algo pasó. Santiago sintió un alivio inmediato. ¡Lo había logrado! Una gran sonrisa apareció en su rostro. "¡Mamá, ya está!", gritó Santiago, orgulloso de sí mismo. Su mamá entró al baño y le felicitó. "¡Muy bien, Santiago! Eres un campeón". Le ayudó a limpiarse y a tirar de la cadena. El agua giró y se llevó la caca. A Santiago le pareció mágico. Después de lavarse las manos con agua y jabón, Santiago salió corriendo del baño. Se sentía ligero y feliz. Corrió a buscar su tren y siguió jugando como si nada hubiera pasado. Pero desde ese día, Santiago ya no le tenía miedo al baño. Había descubierto que era un lugar importante, donde su cuerpo se liberaba de lo que ya no necesitaba. Y, sobre todo, había aprendido que escuchar a su cuerpo era algo muy bueno. A veces incluso cantaba la canción del oso Teddy mientras estaba sentado en el "trono", como le gustaba llamarlo ahora. Se había convertido en "Santiago, el Rey del Trono!", un rey que sabía escuchar a su barriga y hacer caca sin miedo. Y después, ¡a jugar! Un día, su amigo Tomás vino a visitarle. Tomás se veía un poco preocupado. "¿Qué te pasa, Tomás?", preguntó Santiago. "Me duele la barriga", respondió Tomás. Santiago sonrió. "¡No te preocupes! Ven conmigo. Te enseñaré el secreto del Rey del Trono". Llevó a Tomás al baño y le explicó cómo escuchar a su cuerpo y cómo relajarse. Tomás, al principio, estaba un poco nervioso, pero Santiago le animó y le cantó la canción del oso Teddy. Al rato, Tomás salió del baño con una gran sonrisa. "¡Gracias, Santiago! ¡Me siento mucho mejor!" Santiago se sintió feliz de haber ayudado a su amigo. Había descubierto que ser el Rey del Trono no solo significaba saber hacer caca, sino también ayudar a los demás a superar sus miedos. Y así, Santiago y Tomás siguieron jugando, sabiendo que, después de todo, ir al baño no era tan malo. Era solo una parte natural de ser un niño sano y feliz. Y si la barriga hacía ruidos, ¡ya sabían qué hacer! Cantar la canción del oso Teddy y visitar al Rey del Trono.
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