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Cuento: "El secreto de la fiesta grande de Lucas"
Edades 6-8 · Página 1 de 6

Lectura
Lee el texto con atención. Puedes subrayar las palabras nuevas.
Personajes:
• Lucas: Un niño alegre de 5 años, con los ojos muy abiertos a la magia de su pueblo.
• Don Mateo: Su abuelito, un hombre sabio que lleva el orgullo de Ciudad Ixtepec en el corazón.
• Mamá de Lucas: Una mujer amorosa que transmite las tradiciones con orgullo.
Escena 1: El despertar con música de banda
Era una mañana radiante en Ciudad Ixtepec, y Lucas se despertó de un brinco en su cama. A lo lejos, el aire vibraba con un sonido alegre de tambores, flautas y trompetas que anunciaban algo extraordinario.
—¡Mamá, mamá! —gritó Lucas corriendo a la sala con los bracitos abiertos—. ¿Por qué se escucha música tan bonita en la calle? ¿Acaso es día de fiesta?
Su mamá sonrió con ternura, lo abrazó y le acarició el cabello:
—Así es, mi amor. Hoy celebramos la fiesta grande en honor a nuestro santo patrón. Las calles se llenan de color, de música y de la alegría de toda nuestra gente.
Escena 2: Las alegres calendas
Por la noche, Lucas escuchó nuevamente risas, porras y una música que invitaba a saltar. Corriendo, se asomó a la puerta y salió a la calle para ver qué pasaba.
Para su gran sorpresa, descubrió un río de gente caminando y bailando bajo las estrellas, levantando con orgullo faroles de colores y marmotas gigantes que giraban con el viento. Su abuelito Mateo, al verlo tan emocionado, le tomó de la mano y lo llevó a caminar junto al alegre paseo.
En ese instante, Lucas sintió en su propio corazón la verdadera magia y alegría de las festividades del pueblo.
Escena 3: La magia de las Velas y el traje de tehuana
Al continuar el recorrido, el ambiente se transformó en una noche llena de elegancia y tradición. Lucas entró tomado de la mano de su abuelito y se quedó con la boca abierta.
—¡Abuelito, mira! —susurró señalando a las mujeres—. ¿Por qué se ven tan hermosas?
Don Mateo se inclinó hacia él con una sonrisa cálida y le explicó:
—Ellas llevan nuestro hermoso traje de tehuana, mi niño, bordado con flores de colores vivos que parecen un jardín de nuestro campo. Y las velas adornadas con filigrana que llevan encendidas en las manos son una ofrenda de luz, fe y agradecimiento para nuestro santo patrón.
La música de los sones istmeños comenzó a sonar con fuerza, y las parejas empezaron a bailar con una gracia inigualable.
Escena 4: ¡Llegó la hora de la tirada de frutas!
El momento más esperado por fin llegó un par de días después. Lucas se paró junto a su abuelito en la plaza principal, mirando hacia arriba con los ojos brillantes de emoción.
—Abuelito, ¿cuándo van a tirar la fruta? —preguntaba saltando en la punta de sus pies.
—Ya merito, mi pequeño. Esta es la tradicional tirada de frutas, una hermosa costumbre donde compartimos con generosidad lo que nuestra tierra produce.
De repente, desde lo alto, comenzaron a llover mangos jugosos, plátanos amarillos y dulces tradicionales.
—¡Cuidado, ahí va uno! —gritó el abuelito riendo.
Lucas estiró los brazos con todas sus fuerzas, atrapó un lindo obsequio y soltó una carcajada de triunfo, abrazando fuerte a su abuelito. Comprendió que la fiesta no solo era música y baile, sino compartir la alegría con todos los vecinos y amigos.
Escena 5: El gran tesoro del pueblo
De regreso a casa, cansado pero feliz con sus tesoros en las manos, Lucas se sentó en la hamaca con su abuelito y le confesó:
—Abuelito, ¡qué bonitas son las fiestas de nuestro pueblo! Me encantaron las calendas, las velas y cachar la fruta. Ojalá nunca se acaben.
El abuelito Mateo le dio un beso en la frente y le respondió con voz suave:
—Las fechas pasan, Lucas, pero las tradiciones se quedan para siempre en nuestro corazón. Y tú, al vivirlas con tanta ilusión, ayudas a que nuestro pueblo siga brillando con luz propia.
Lucas cerró los ojos esa noche con una gran sonrisa, soñando con los colores de las flores, el eco de la banda y el orgullo infinito de ser un niño de Ciudad Ixtepec.





