
Había una vez un pequeño pueblo llamado Armonía. En este lugar todas las casas eran iguales. Las paredes eran grises y las puertas también. Las personas vestían siempre de color gris oscuro. Todos hacían las mismas cosas cada día. Los niños jugaban a los mismos juegos siempre. Ellos aprendían que ser diferente era algo extraño. Por eso, todos intentaban parecerse entre sí mucho. Aunque todo parecía perfecto, nadie sonreía de verdad. El silencio llenaba las calles frías del pueblo. Los pájaros no cantaban canciones nuevas en Armonía. Todo era plano, aburrido y muy monocromático. Los habitantes caminaban despacio por las aceras grises. No había sorpresas ni risas en las plazas. El mundo era como un dibujo sin pintar.
Chapter 2: what happens next?
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