
Había una vez, en la hermosa ciudad de Jerusalén, un lugar muy especial llamado el estanque de Betesda. Este lugar tenía cinco entradas grandes con techos que daban mucha sombra fresca a las personas. Debajo de esos techos, muchas personas que se sentían enfermas descansaban y esperaban con paciencia un milagro. Entre todas ellas, vivía un hombre muy bueno que llevaba treinta y ocho años sin poder caminar. Sus piernas no tenían fuerza y siempre necesitaba que otros lo ayudaran a moverse. Cada mañana, sus amigos lo cargaban con mucho cuidado sobre una pequeña camilla de madera y tela vieja. Lo ponían cerca del agua clara del estanque bajo el sol brillante de la mañana. El hombre veía a los pajaritos volar y deseaba mucho poder seguirlos por el camino. A pesar de que pasaban los años, él seguía allí sentado con mucha calma. Sus ojos estaban un poco cansados, pero su corazón todavía guardaba un poquito de esperanza. Él vestía una túnica de color marrón muy sencilla y siempre saludaba a todos con mucha amabilidad.
Chapter 2: what happens next?
Continue the story with the same characters: write the next chapter in a couple of minutes.

