
Sury y Ela se despertaron con un sueño muy especial. En el jardín de su casa, las flores brillaban y cantaban. Sury corrió hacia una flor azul. '¡Mira, Ela! ¡Esta florecita canta!', gritó. Ela rió y se acercó. '¡También canta esta!', dijo, señalando una flor rosa. Las flores cantaban canciones dulces, como una melodía suave.
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