
Había una vez un bosque muy verde, frondoso y lleno de vida. En el centro de este lugar vivía Mili, una ardilla pequeña y marrón. Mili tenía una cola muy suave, larga y unos ojos negros muy brillantes. A Mili le encantaba recolectar mucha comida deliciosa para el frío invierno. Ella buscaba las mejores nueces, las avellanas más grandes y los piñones más dulces. Mili era muy trabajadora y siempre encontraba los tesoros más ricos del bosque. Sin embargo, Mili tenía un pequeño secreto guardado en su corazón inquieto. Ella no quería que nadie tocara sus grandes montones de comida rica. Mili guardaba todo con mucho celo en el hueco de su árbol. Ella pensaba que si compartía, se quedaría sin nada para comer luego. Por eso, siempre vigilaba su tesoro con mucho cuidado y mucha atención. Mili se sentía muy orgullosa de ser la ardilla con más comida de todas. Ella pasaba todo el día contando sus nueces doradas una por una. El sol brillaba sobre el bosque y Mili estaba muy feliz allí. Pero ella solo pensaba en sus propias necesidades y en nadie más. Mili no sabía que compartir podía ser algo muy bueno y divertido. Ella prefería estar sola con sus ricas avellanas en su casita.
Chapitre 2 : que se passe-t-il ensuite ?
Continue l'histoire avec les mêmes personnages : écris le prochain chapitre en quelques minutes.

