
El Gran Concurso Musical del Bosque era el evento del año. Criaturas de todos los rincones venían a cantar, tocar instrumentos, y bailar. Tralalero se inscribió inmediatamente: «¡Voy a cantar mi canción más espectacular!». Practicó durante semanas. Tralala lo acompañaba en silencio, dibujando cada ensayo con colores brillantes. El Maestro Silencio le daba consejos: «Menos volumen, más corazón».
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