¡Una Aventura Increíble a Ciudad de México!
Un grupo de estudiantes de Tejupilco va de excursión a la Ciudad de México para visitar el Museo de Cera y el Acuario Michin. A pesar de los contratiempos, como llegar tarde, mareos y peleas entre amigos, el viaje está lleno de momentos divertidos y descubrimientos emocionantes, culminando con el anhelo de regresar a casa con la familia.
En la Escuela Preparatoria Anexa a la Normal de Tejupilco, ¡nos esperaba una aventura inolvidable! El 21 de mayo, con el permiso del director, el maestro organizó una excursión a la Ciudad de México. ¡Íbamos a visitar el Museo de Cera y el Acuario Michin! ¡Tenía que estar en la escuela antes de las cinco de la mañana! La noche anterior, olvidé poner la alarma. ¡Mi hermana me despertó súper tarde! Me levanté de un brinco, preparé el agua para bañarme y organicé mis cosas. ¡Qué ajetreo! Mi mamá y mi papá me llevaron corriendo al punto de encuentro. ¡Eran las 4:45! Me despedí rápido porque no nos veríamos hasta la noche. Subí al autobús y esperé a mi amigo Paco. ¡También se le hizo tarde! Llegó justo a tiempo, antes de que cerraran la puerta. A las cinco en punto, ¡arrancamos! Todavía estaba oscuro y hacía frío. Mis compañeros de segundo año querían dormir, pero Artemis y Atena no paraban de reír y hablar. ¡Era casi imposible descansar! Yo, con mucho esfuerzo, logré dormirme un rato. Después de un largo rato en el autobús, hicimos una parada en Toluca para ir al baño. ¡Allí estaban los otros grupos! Algunos fueron al baño, otros vomitaron, y otros corrieron al Oxxo a comprar café, galletas y papitas. Paco y yo solo queríamos ir al baño. Bueno, yo. Paco me esperó y creo que él sí compró un yogur para él y otro para mí. Pero yo tenía mucho asco, así que no pude aceptarlo. Paco y yo nos sentamos en la banqueta a esperar a que todos subieran. ¡Hacía mucho frío! Me puse al sol con Paco, aunque él decía que no tenía frío. Finalmente, todos volvimos a subir al autobús. ¡Rumbo a la Ciudad de México! Artemis y Atena retomaron su charla y sus risas. Pero yo, aunque hubiera mucho ruido, ¡podía dormir! Me quedé dormida de nuevo y me desperté cuando ya estábamos en la ciudad. ¡Había muchos parques y muchísimo tráfico! En Tejupilco no hay tanto tráfico. Vimos muchos árboles, edificios altísimos y estudiantes de otras escuelas en autobuses. ¡Mis compañeras los saludaban a gritos! Atena de repente sintió muchas ganas de ir al baño y empezó a gritar que ya no aguantaba. ¡Por fin llegamos al Museo de Cera! ¡Éramos los primeros! Nos dieron tiempo para almorzar mientras los maestros compraban las entradas. Paco y yo comimos nuggets de pavo. ¡Estaban ricos y suaves! Yo casi no tenía apetito. Paco se comió tres tortas y como cuatro nuggets. Después, a Paco se le ocurrió ir de nuevo al baño y me encargó todas sus cosas. Poco después, nos llamaron para formarnos por grupos. ¡Yo estaba en segundo uno! Tuve que formarme sin Paco. Él llegó confundido y le empezaron a gritar que se formara. Todavía me dijo que por qué no lo había esperado. Entramos a la primera atracción. ¡Había cosas antiguas! Armas, una navaja-pistola extraña, un hombre altísimo y una máquina que te pesaba y te decía cuánto valías en dólares. ¡Era muy gracioso! Después, pasamos por muchas cosas extrañas e interesantes. Había una habitación con un puente que daba vueltas y te mareaba. Paco quería pasar, pero yo no me sentía muy bien. Entramos a un lugar de brujas y brujos. ¡Siempre me ha llamado la atención! Paco y yo estábamos tan distraídos que no nos dimos cuenta de que todos se habían ido. Un maestro nos apuró. Fuimos a la segunda atracción. ¡Nos pusieron lentes negros para ver una televisión grande en 3D! A Paco, a mí y a un maestro nos tocó la sala sola. ¡Fue divertido! La primera película nos movía, nos echaba aire y agua. La segunda ya no me gustó tanto. La tercera atracción era con lentes de realidad virtual. ¡Estábamos en un juego mecánico que se caía! Sentí que era real y casi gritaba. Pero luego vi mis pies y no eran míos. ¡Me morí de risa! La cuarta atracción era el Museo de Cera. ¡Había presidentes, artistas, actores, músicos, padres y madres! Vi a la Madre Teresa y al Papa Francisco. ¡Y a Victor, que hablaba y nos dedicaba piropos! ¡También estaba la Roca! Y deportistas y Cantinflas. Había una casa de terror de cera, pero no daba mucho miedo. Paco me empujaba adelante. Había un cuarto de espejos donde nos perdimos. Después, encontramos un cuarto infantil con el Ratón Vaquero, el Grillito Cri Cri y Plaza Sésamo. ¡Me seguía fascinando! Salimos y volvimos a formarnos para subir al autobús. ¡Rumbo al Acuario Michin! La mayoría del autobús se durmió. ¡Hasta Artemis y Atena! Al llegar al acuario, los maestros nos llevaron a comprar comida. Nova y Elara nos preguntaron si podían comprar pizza para los cuatro. ¡Aceptamos! Después, un maestro nos dijo que podíamos ir a cualquier lugar del acuario. Paco, Nova, Elara y yo fuimos juntos. Yo quería ver todo con calma, pero Paco me apuraba. ¡Me molesté y le dije que se fuera con Nova y Elara! Nos separamos de ellas por estar peleando con Paco. Empezamos a ver animales acuáticos y luego nos volvimos a encontrar con Nova y Elara. Paco volvió a ser insistente. Nova y Elara y Paco querían subirse a un lugar con altura. Yo no quise. Ellos me dejaron sus cosas. Como no subí con ellos, Paco me marcó enojado. ¡Yo le colgué! Ninguno de los cuatro se pudo subir por mi culpa. Después, Nova y Elara me pidieron que les cuidara sus cosas mientras ellas subían. Pero las vi abajo y me dijeron que no pudieron porque Nova tenía tenis altos. Nos formamos para irnos. ¡Ya era la despedida de la Ciudad de México! De noche, los edificios y los carros con sus luces se veían hermosos. ¡Me volví a quedar dormida! Hicimos una última parada en Toluca. Esta vez no salí porque me sentía mal y con sueño. Paco se subió al autobús y me hizo compañía. En el camino de Toluca a Tejupilco, me volví a dormir y desperté en Tejupilco. ¡Me sentía fatal! Los papás nos esperaban en la deportiva. ¡No me quería ir, pero tenía que regresar a casa! Fue un día increíble. ¡Me divertí mucho! Pero también era tiempo de regresar con mi familia.
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