
El sol brillaba con mucha fuerza sobre Huanchaco. Pipo, el pelícano valiente, extendió sus grandes alas grises. Él amaba sentir el viento en su cara blanca. Desde arriba, el mar parecía un gran espejo azul. Pipo volaba sobre los caballitos de totora con alegría. Estos barcos de paja flotaban suavemente en el agua. A lo lejos, Pipo vio a su amiga Luna. Luna era una gaviota muy rápida y también entusiasta. Ella siempre saludaba a Pipo con un fuerte graznido. Juntos, jugaban a perseguir las olas que hacían espuma. Pipo se sentía muy feliz en el cielo azul. Era un inicio de día perfecto para una aventura. El pelícano bajó suavemente hacia el muelle de madera. Allí, el aire olía a sal y a mar. Pipo cerró sus ojos y respiró con mucha paz. Todo el pueblo de Huanchaco despertaba con calma hoy. Las nubes blancas parecían algodones dulces en el firmamento. Pipo estaba listo para buscar un rico desayuno marino. Sus alas eran fuertes y sus ojos eran muy brillantes.
Storia 2: scegli una nuova avventura
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