
Las lluvias no paraban y el río creció hasta desbordar sus orillas. El bosque bajo se inundó rápidamente y los animales pequeños quedaron atrapados: conejos en islitas de lodo, ratones sobre troncos flotantes, y crías de zorro que lloraban en las ramas bajas. Nadie podía llegar hasta el Gran Roble donde estaba la campana de emergencia, porque el camino estaba sumergido bajo metros de agua. Nadie, excepto alguien que pudiera trepar muy lento, muy seguro y muy alto.
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Storia 4: scegli una nuova avventura
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