Buck y el Peso de las Palabras

Basato su: “Eres cansador” Le dijo Eddie casi escupiendo las palabras antes de dejar escapar un suspiro pesado. Cuando volvió a mirarlo, Buck notó que en sus ojos ya no quedaba rastro de la calidez de antes: solo decepción, un dejo de ira y el vacío donde, hasta hacía pocos meses, había vivido un cariño que parecía inquebrantable. “Todos tenemos problemas, pero no por eso nos ves quejándonos. Todos intentamos seguir adelante. No puedo entender porqué tú no puedes.” Claro que había intentado seguir adelante. Claro que había hecho lo imposible para no arruinarles el turno a sus compañeros.. amigos quizás ¿seguirán siendo sus amigos? ¿lo seguirán considerando parte de su familia?. Ha intentado no pensar en ellos, pero su mente y sus pasos lo llevan a los lugares que sabía con exactitud que ellos estarían. Buck no responde. Sabe perfectamente que Eddie sigue hablando. Sólo escucha la parte de que Chris lo extraña, que aquél chico pregunta cuándo volverá a ver una maratón de películas o llevarlo al zoológico aunque hayan ido las veces necesarias, era increíble las tardes junto a él. Chris pensaba lo mismo. “Al menos me gustaría que entendieras mi versión de los hechos.” responde con un hilo de voz, sabiendo que en verdad no debería haber hablado. “Es lo único que te importa.” Le responde, para después ser llevado afuera por órden de Bobby por el choque de afuera. Le hubiera gustado salir con ellos. Le gustaría que esto fuera una pesadilla. Tal vez le hubiera gustado morir en aquél accidente, tal vez no le gustaría estar enamorado de su mejor amigo, quien ahora lo odiaba. Buck siente unas terribles ganas de llorar cuando sale del supermercado. Mira al 118 trabajar. Mira a cada uno de ellos, consciente de que las cosas no serán como antes. Por su culpa. Se sube al auto y vuelve a su departamento, sabiendo que ahora está solo, sabiendo que el momento iba a llegar algún día, que lo iban a dejar de lado. Todo se siente aún peor cuando recuerda lo difícil que fue dejarlos entrar a su vida, viendo ahora lo fácil que fue sacarlos ahora. Sacar a la gente que alguna vez lo quiso. Le recordó a las palabras de Eddie le recordaban a las mismas que su padre decía, las veces que volvía a casa lastimado; el rostro de su madre, visiblemente marcado por lágrimas secas, la mirada de desprecio de su padre; exactamente igual a la que Eddie le dió en el supermercado. De todas las personas de las que deseaba que no le hicieran daño, lo había hecho Eddie. Pero él sabía que no podía estar enojado con él; en su lugar, estaba bien que fuera Eddie quien estuviera enojado con Buck. Las lágrimas deseaban salir, se sentía como un idiota. No iba a dejarse llorar. No merecía hacerlo. Era un problema más que debía dejar pasar, “seguir adelante” como le había dicho Eddie. Intentaba hacerlo, intentaba hacer lo que estaba a su alcance para estar bien. Había sobrevivido a momentos difíciles antes y podía hacerlo de nuevo. Pero el cansancio mental, la acumulación de frustración y culpa, lo hacían sentir incapaz de moverse, incapaz de respirar con normalidad. Cada pensamiento parecía pesar toneladas: que si hubiera hecho las cosas de otra manera, si hubiera hablado menos, si hubiera sido más fuerte… que si no hubiera caído en la profunda tristeza que sentía, tal vez no estaría tan solo ahora. Tuvo una conversación con Maddie los últimos días. Intentó abrirse con ella, comentarle lo mucho que le interesaba volver a trabajar, volver a ser uno de ellos como lo había sido los últimos cuatro años de su vida — los mejores, se atreve a decir — los cuales, aceptó que se fueron a la mierda por su culpa. “Siento que sin el uniforme, yo no soy nada, Maddie.” Le dijo luego de un rato, mientras su hermana mayor le preparaba un té. “No le encontraba un propósito a mi vida hasta que me volví bombero.” Él levantó la vista para mirarla y continuó: "Lo sabes perfectamente.” Las cartas de diferentes partes del país que le había mandado el rubio, era una prueba de la falta de propósito en su vida con tal de dejar todo lo que lo ataba a su pasado, sus padres, los que pensaba que eran sus amigos, e incluso a su propia hermana. “No hay una razón válida para seguir viviendo si no soy lo que me mantiene vivo” quiso decir. Pero no quería preocupar a su hermana más de lo que ya estaba. “Podrás volver a trabajar, es sólo cuestión de tiempo.” La sonrisa que no sabía si era de honestidad o de “no hay nada de qué preocuparse”, pero era una sonrisa. Buck se levantó y la abrazó. Maddie no tardó en responderle. Quedaron un rato en silencio. Maddie le dió la excusa de que debía volver al trabajo. Al menos uno de los dos tenía un trabajo estable. Se sentía orgulloso de ella. . . . Llegó al departamento y cerró la puerta tras de sí con un golpe que hizo temblar el marco. No sabe cuándo comenzó a llorar; sus lágrimas caían sin pausa, mezclados con la culpa, la angustia y el enojo que tenía consigo mismo. Se sentía como la mierda. Miró alrededor de la habitación. Las fotos con Chris, algunas tomadas con Maddie y él cuando eran pequeños y otras fotos eran con otros de la 118. Entre ellos Bobby y Eddie. Ni siquiera quiso recordar el rostro de Bobby.

Sinossi

Buck se enfrenta a la dura realidad de haber decepcionado a sus amigos y compañeros, especialmente a Eddie, tras un accidente. Lucha contra la soledad y la culpa, sintiéndose perdido sin su trabajo como bombero y recordando dolorosos momentos de su pasado.

"Eres cansador" Le dijo Eddie casi escupiendo las palabras antes de dejar escapar un suspiro pesado. Cuando volvió a mirarlo, Buck notó que en sus ojos ya no quedaba rastro de la calidez de antes: solo decepción, un dejo de ira y el vacío donde, hasta hacía pocos meses, había vivido un cariño que parecía inquebrantable. "Todos tenemos problemas, pero no por eso nos ves quejándonos. Todos intentamos seguir adelante. No puedo entender porqué tú no puedes."

Claro que había intentado seguir adelante. Claro que había hecho lo imposible para no arruinarles el turno a sus compañeros.. amigos quizás ¿seguirán siendo sus amigos? ¿lo seguirán considerando parte de su familia?. Ha intentado no pensar en ellos, pero su mente y sus pasos lo llevan a los lugares que sabía con exactitud que ellos estarían.

Buck no responde. Sabe perfectamente que Eddie sigue hablando. Sólo escucha la parte de que Chris lo extraña, que aquél chico pregunta cuándo volverá a ver una maratón de películas o llevarlo al zoológico aunque hayan ido las veces necesarias, era increíble las tardes junto a él. Chris pensaba lo mismo.

“Al menos me gustaría que entendieras mi versión de los hechos.” responde con un hilo de voz, sabiendo que en verdad no debería haber hablado.

“Es lo único que te importa.” Le responde, para después ser llevado afuera por órden de Bobby por el choque de afuera.

Le hubiera gustado salir con ellos. Le gustaría que esto fuera una pesadilla.

Tal vez le hubiera gustado morir en aquél accidente, tal vez no le gustaría estar enamorado de su mejor amigo, quien ahora lo odiaba.

Buck siente unas terribles ganas de llorar cuando sale del supermercado. Mira al 118 trabajar. Mira a cada uno de ellos, consciente de que las cosas no serán como antes.

Por su culpa.

Se sube al auto y vuelve a su departamento, sabiendo que ahora está solo, sabiendo que el momento iba a llegar algún día, que lo iban a dejar de lado. Todo se siente aún peor cuando recuerda lo difícil que fue dejarlos entrar a su vida, viendo ahora lo fácil que fue sacarlos ahora. Sacar a la gente que alguna vez lo quiso.

Le recordó a las palabras de Eddie le recordaban a las mismas que su padre decía, las veces que volvía a casa lastimado; el rostro de su madre, visiblemente marcado por lágrimas secas, la mirada de desprecio de su padre; exactamente igual a la que Eddie le dió en el supermercado. De todas las personas de las que deseaba que no le hicieran daño, lo había hecho Eddie. Pero él sabía que no podía estar enojado con él; en su lugar, estaba bien que fuera Eddie quien estuviera enojado con Buck.

Las lágrimas deseaban salir, se sentía como un idiota. No iba a dejarse llorar. No merecía hacerlo. Era un problema más que debía dejar pasar, “seguir adelante” como le había dicho Eddie.

Intentaba hacerlo, intentaba hacer lo que estaba a su alcance para estar bien. Había sobrevivido a momentos difíciles antes y podía hacerlo de nuevo. Pero el cansancio mental, la acumulación de frustración y culpa, lo hacían sentir incapaz de moverse, incapaz de respirar con normalidad. Cada pensamiento parecía pesar toneladas: que si hubiera hecho las cosas de otra manera, si hubiera hablado menos, si hubiera sido más fuerte… que si no hubiera caído en la profunda tristeza que sentía, tal vez no estaría tan solo ahora.

Tuvo una conversación con Maddie los últimos días. Intentó abrirse con ella, comentarle lo mucho que le interesaba volver a trabajar, volver a ser uno de ellos como lo había sido los últimos cuatro años de su vida — los mejores, se atreve a decir — los cuales, aceptó que se fueron a la mierda por su culpa.

“Siento que sin el uniforme, yo no soy nada, Maddie.” Le dijo luego de un rato, mientras su hermana mayor le preparaba un té. “No le encontraba un propósito a mi vida hasta que me volví bombero.” Él levantó la vista para mirarla y continuó: "Lo sabes perfectamente.” Las cartas de diferentes partes del país que le había mandado el rubio, era una prueba de la falta de propósito en su vida con tal de dejar todo lo que lo ataba a su pasado, sus padres, los que pensaba que eran sus amigos, e incluso a su propia hermana.

“No hay una razón válida para seguir viviendo si no soy lo que me mantiene vivo” quiso decir. Pero no quería preocupar a su hermana más de lo que ya estaba.

“Podrás volver a trabajar, es sólo cuestión de tiempo.” La sonrisa que no sabía si era de honestidad o de “no hay nada de qué preocuparse”, pero era una sonrisa. Buck se levantó y la abrazó.

Maddie no tardó en responderle. Quedaron un rato en silencio. Maddie le dió la excusa de que debía volver al trabajo.

Al menos uno de los dos tenía un trabajo estable. Se sentía orgulloso de ella.

. . .

Llegó al departamento y cerró la puerta tras de sí con un golpe que hizo temblar el marco. No sabe cuándo comenzó a llorar; sus lágrimas caían sin pausa, mezclados con la culpa, la angustia y el enojo que tenía consigo mismo. Se sentía como la mierda.

Miró alrededor de la habitación. Las fotos con Chris, algunas tomadas con Maddie y él cuando eran pequeños y otras fotos eran con otros de la 118. Entre ellos Bobby y Eddie.

Ni siquiera quiso recordar el rostro de Bobby.

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Pubblicato il 14/04/2026

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