
Capy nunca había salido del río. Pero un día recibió una invitación para visitar a su primo en la ciudad. «¡La ciudad!», gritó Ranita emocionada. «¡Edificios! ¡Luces! ¡Pizza!». Carlos gruñó: «La ciudad es ruidosa y horrible». Pero Capy empacó su flor favorita y partió con Ranita escondida en su oreja.
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Storia 4: scegli una nuova avventura
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