Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozDante era un niño extraordinario. No le gustaban los videojuegos, ni los superhéroes. Su pasión, su obsesión, eran los colectivos. ¡Todos! Pero, sobre todo, el colectivo 134. Conocía cada ruta, cada parada, cada bache que hacía saltar a los pasajeros. Sabía el nombre de algunos choferes y reconocía el sonido único del motor de cada unidad.
Lo que más le gustaba a Dante era imitar los sonidos de los colectivos. Podía hacer el "brrrrr" del motor al arrancar, el "pssshhhh" de las puertas al abrirse, y el "ding-ding" de la campanita que indicaba que alguien quería bajarse. Su casa era un concierto constante de ruidos de colectivos.
Pero Dante no se conformaba con imitar los sonidos. También componía canciones. Canciones sobre colectivos. Canciones sobre el 134. Tenía una libreta llena de letras y melodías. Su canción más famosa en su casa, cantada a menudo para sus padres, era "El 134 va a mil".
Un día, mientras viajaba en el 134 con su abuela, Dante tuvo una idea brillante. El colectivo iba lleno de gente. Una señora dormía apoyada en el vidrio, un señor leía el diario, una joven hablaba por teléfono y un grupo de estudiantes reía a carcajadas. De repente, Dante se puso de pie (agarrándose bien para no caerse) y comenzó a cantar:
"El 134 va a mil,
por las calles de abril,
llevando gente feliz,
a su destino, ¡sin fin!"
Al principio, la gente lo miró sorprendida. Pero luego, una señora sonrió. Un señor asintió con la cabeza. La joven dejó de hablar por teléfono y empezó a tararear la melodía. Y los estudiantes, contagiados por la energía de Dante, empezaron a aplaudir.
La abuela de Dante, orgullosa, le guiñó un ojo. Dante, animado por la reacción del público, continuó cantando:
"Con su motor que hace ¡brrrrr!,
y sus frenos que dicen ¡pssshhhh!,
el 134 es un campeón,
llevando sueños al montón."
Para cuando Dante terminó la canción, todo el colectivo estaba aplaudiendo. Incluso el chofer sonrió por el espejo retrovisor. Una señora le regaló un caramelo de menta. El señor del diario le dio una palmada en la espalda. Y los estudiantes lo invitaron a sentarse con ellos.
Dante pasó el resto del viaje charlando con los estudiantes, contándoles sobre su pasión por los colectivos y mostrándoles su libreta de canciones. Los estudiantes quedaron fascinados por su entusiasmo y le propusieron algo increíble: crear una banda de música de colectivos.
Dante no podía creer lo que oía. ¿Una banda de música de colectivos? ¡Era su sueño hecho realidad! Los estudiantes le explicaron que ellos tocaban instrumentos y que podrían adaptar sus canciones para que sonaran aún mejor. Quedaron en reunirse al día siguiente para ensayar.
Al día siguiente, Dante llegó al lugar de ensayo con su libreta de canciones bajo el brazo. Los estudiantes ya estaban allí, afinando sus instrumentos. Había una guitarra, un bajo, una batería y hasta un teclado que imitaba el sonido del "ding-ding" de la campanita.
Empezaron a ensayar la canción "El 134 va a mil". La guitarra hacía el "brrrrr" del motor, el bajo imitaba el sonido de los frenos, la batería marcaba el ritmo del viaje y el teclado hacía el "ding-ding" de la campanita. La voz de Dante, llena de energía y pasión, guiaba la sinfonía colectivera.
Después de varias horas de ensayo, la canción sonaba increíble. Era una mezcla de rock, pop y, por supuesto, sonidos de colectivo. Decidieron llamar a la banda "Los Colectiveros Locos".
Los Colectiveros Locos empezaron a tocar en plazas, parques y hasta en la calle. La gente se acercaba a escuchar su música peculiar y divertida. Niños, jóvenes y adultos bailaban al ritmo de la "Sinfonía del Colectivo".
La banda se hizo famosa en toda la ciudad. Los invitaron a tocar en la radio, en la televisión y hasta en un festival de música. Dante, el niño fanático de los colectivos, se había convertido en una estrella de rock colectivera.
Pero Dante nunca olvidó su pasión por el colectivo 134. Seguía viajando en él siempre que podía, observando a la gente, escuchando los sonidos y componiendo nuevas canciones. Porque para Dante, el colectivo 134 no era solo un medio de transporte, era una fuente de inspiración inagotable. Y sabía que, sin el 134, no habría sinfonía, ni banda, ni Colectiveros Locos. Su amor por los colectivos lo había llevado a crear algo mágico y único, demostrando que incluso las cosas más cotidianas pueden ser una fuente de alegría y creatividad.
Un día, mientras viajaba en el 134, Dante vio a un niño pequeño que lo miraba con admiración. El niño tenía una libreta en la mano y estaba imitando el sonido del motor del colectivo. Dante sonrió. Sabía que la sinfonía del colectivo continuaría sonando, pasando de generación en generación, llevando alegría y música a todos los rincones de la ciudad.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El valor de la honestidad
En "El misterio de los jugos desaparecidos", Martín descubre que su amigo Mateo ha estado robando los jugos de las loncheras en la escuela. A través de una conversación honesta y compasiva, Martín ayuda a Mateo a comprender el valor de la honestidad y asumir responsabilidad por sus acciones. Juntos, trabajan en un proyecto especial sobre la importancia de ser honestos y aprenden que incluso las pequeñas decisiones pueden tener un gran impacto en la vida de los demás. Al final, Mateo se convierte en un ejemplo perfecto de honestidad para todos en la escuela, demostrando que siempre hay oportunidades para redimirnos cuando cometemos errores.

El ratoncito y la mariposa
Laureano Chiquito, el ratoncito amoroso y feliz, ayuda a una mariposa herida y juntos alegran la vida de un ogro solitario.

Isabela y el baile del joropo
Isabela, una niña curiosa de El Tucán, Venezuela, descubre su pasión por el folklore al aprender a bailar joropo y tocar maracas.

Lucas, el Pequeño Chef
Lucas, un niño apasionado por la cocina, persevera a través de errores y práctica para convertirse en un chef excepcional. Su determinación y amor por la comida lo llevan a abrir su propio restaurante y a compartir su talento con el mundo.

La Melodía del Bosque
Mateo, un joven guitarrista, desea componer la mejor canción folk para la Feria de la Música de su pueblo. A pesar de un desafío inesperado como una tormenta, su amor por la música y el apoyo incondicional de su amiga Sofía lo llevan a triunfar. La historia enseña sobre la perseverancia, la amistad y el poder de la música.

La Magia de los Caballitos de Mar
Una niña llamada Lía descubre la planta Equisetum arvense y, junto a sus amigos, inicia un viaje de exploración y aprendizaje sobre la naturaleza. A través de su pasión, logran impulsar una iniciativa en su comunidad para cuidar y respetar el entorno natural, creando un jardín comunitario y enseñando a otros sobre la importancia de proteger las plantas y el medio ambiente.

La radiante bailarina pelona
Yaye, una niña pelona pero radiante, persigue su sueño de ser bailarina y maestra de danza, inspirando a otros a seguir sus pasiones.

Caramelo, el caballo cantante
Caramelo, el caballo soñador, quiere ser cantante. Con la ayuda de Don Melodías y Doña Alba, ¡logra su sueño!

Fernando, el niño que soñaba con cantar
Fernando, un niño de un barrio humilde, sueña con ser cantante. A pesar de las dificultades, practica incansablemente y su talento llama la atención de un productor musical. Fernando graba un álbum de éxito y se convierte en un famoso cantante, pero nunca olvida sus raíces.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



