Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozLila era una niña pequeña, como tú, que iba al jardín de infancia. Le encantaba pintar, jugar con sus amigos y escuchar cuentos. Pero a veces, a Lila le costaba entender lo que sentía. Un día, la maestra Sofía les contó una historia sobre un arcoíris mágico que representaba todas las emociones.
"Cada color del arcoíris," dijo la maestra Sofía con una sonrisa, "representa una emoción diferente. El rojo es para cuando estamos enfadados, como cuando alguien nos quita un juguete. El amarillo es para la alegría, como cuando jugamos en el parque. El azul es para la tristeza, como cuando echamos de menos a alguien. Y el verde es para la calma, como cuando estamos abrazados a nuestros papás."
Lila escuchó con atención, imaginando el brillante arcoíris. Pensó en las veces que se había sentido roja, amarilla, azul y verde. A veces, ¡se sentía como todos los colores a la vez!
Esa tarde, en el recreo, Tomás le quitó su osito de peluche favorito. Lila sintió un calor en su cara. ¡Era el rojo del enfado! Quería gritar y quitarle el osito a Tomás, pero recordó el arcoíris de las emociones. Respiró hondo, como le había enseñado la maestra Sofía.
"Tomás," dijo Lila con voz temblorosa, "ese es mi osito. Me siento enfadada porque me lo has quitado."
Tomás se sorprendió al escuchar a Lila hablar así. No esperaba que ella dijera cómo se sentía. Generalmente, Lila solo gritaba. Le devolvió el osito a Lila.
"Lo siento, Lila," dijo Tomás. "Solo quería jugar con él."
Lila abrazó a su osito. El rojo del enfado empezó a desvanecerse, y sintió un poquito de amarillo, la alegría de tener su osito de vuelta. Pero también sentía un poco de azul, la tristeza de que Tomás le hubiera quitado el osito sin preguntar.
"Está bien, Tomás," dijo Lila. "Pero la próxima vez, por favor, pídemelo antes de tomarlo."
Tomás asintió. Entonces, Lila tuvo una idea. "¿Quieres jugar conmigo y mi osito?"
Tomás sonrió. "¡Sí!"
Jugaron juntos con el osito, y Lila sintió una gran oleada de amarillo, la alegría de jugar con un amigo. Pero de repente, Sofía, otra niña de la clase, tropezó y se raspó la rodilla. Empezó a llorar.
Lila sintió un poquito de azul por Sofía. Se acercó a ella con cuidado.
"Sofía," dijo Lila suavemente, "¿te duele mucho?"
Sofía asintió, con lágrimas en los ojos.
Lila recordó lo que hacía su mamá cuando ella se lastimaba. Le daba un abrazo y le decía que todo iba a estar bien. Así que Lila abrazó a Sofía con cuidado.
"Ya pasará," dijo Lila. "Ven, vamos con la maestra Sofía para que te cure la rodilla."
Lila acompañó a Sofía hasta la maestra Sofía, que limpió la rodilla de Sofía y le puso una curita. Sofía se sintió un poco mejor.
Después de curar a Sofía, la maestra Sofía sonrió a Lila. "Qué bien, Lila, veo que estás usando los colores del arcoíris para entender cómo te sientes y ayudar a tus amigos."
Lila sonrió. Se sentía orgullosa de sí misma. Había usado el rojo para expresar su enfado, el amarillo para disfrutar jugando, el azul para sentir tristeza y empatía, y ahora sentía un poco de verde, la calma de saber que había hecho lo correcto.
Esa noche, antes de dormir, Lila dibujó un arcoíris gigante. En cada color, dibujó las cosas que la hacían sentir esa emoción. En el rojo, dibujó un monstruo gruñón. En el amarillo, dibujó un sol brillante. En el azul, dibujó una nube de lluvia. Y en el verde, dibujó un árbol tranquilo.
Al día siguiente, Lila llevó su dibujo al jardín de infancia y lo compartió con sus amigos. Les explicó cómo el arcoíris de las emociones la ayudaba a entender sus sentimientos y a comportarse mejor. Sus amigos estaban muy interesados, y pronto todos estaban dibujando sus propios arcoíris de emociones.
Desde ese día, el jardín de infancia se llenó de colores. Los niños aprendieron a reconocer sus emociones y a expresarlas de manera respetuosa. Cuando alguien se sentía enfadado, recordaba el rojo y respiraba hondo. Cuando alguien se sentía triste, buscaba un abrazo. Y cuando alguien se sentía alegre, compartía su alegría con los demás.
Y Lila, la niña que antes se sentía confundida por sus emociones, ahora era la reina del arcoíris, ayudando a todos sus amigos a encontrar sus propios colores y a construir un mundo más feliz y comprensivo.
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