
Mientras exploraban el jardín, los niños se encontraron con un árbol enorme cuyas ramas brillaban con un suave resplandor. Sofía se acercó primero, con los ojos llenos de curiosidad. El árbol parecía moverse suavemente, como si estuviera respirando. De repente, una voz profunda y calmada les dijo: 'Hola, niños. Soy el árbol de la paciencia. ¿Quieren aprender sobre ella?' Martín y Lucas se miraron sorprendidos, pero emocionados. ¡Nunca habían visto un árbol que hablara!
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