
Juan, Martín y Sofía estaban explorando un bosque cuando escucharon un llanto triste. Corrieron hacia el sonido y encontraron a una perrita pequeña con un collar rojo. La perrita temblaba y se escondía detrás de un árbol. Sofía se acercó con cuidado y le habló con voz suave. La perrita se acercó y se sentó a sus pies. Martín observó y dijo: «Tiene hambre». Juan sacó un pedazo de pan de su mochila y lo compartió con la perrita. La perrita se llamaba Lussiana y su dueño era un niño que se había perdido en el bosque.
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