Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozValentina era una niña de cinco años con un volcán dentro. Cuando se frustraba, ¡boom!, todo explotaba. Tiraba sus juguetes, gritaba insultos que había escuchado por ahí (aunque no supiera muy bien qué significaban), lloraba a moco tendido y, a veces, hasta daba patadas al aire. No era muy divertido estar cerca de Valentina en esos momentos.
Una mañana calurosa, con un sol que parecía un tomate gigante, Valentina estaba viendo su programa favorito en la tele. Era un programa de ponis parlanchines y princesas valientes. De repente, su mamá dijo con voz dulce pero firme: "Valentina, cariño, ya se acabó el tiempo de la tele. ¡A apagar!".
¡Fue la gota que colmó el vaso! El volcán de Valentina entró en erupción. Con la fuerza de un huracán, empezó a tirar los cojines del sofá. "¡NO! ¡NO QUIERO! ¡MAMÁ MALA!", gritaba con los ojos rojos y las mejillas infladas. Los ponis parlanchines quedaron en silencio, observando la tormenta.
De repente, un brillo suave llenó la habitación. ¡Pling! Del aire apareció Serenita, el hada de la calma y la serenidad. Tenía alas de mariposa que cambiaban de color y un vestido hecho de hojas de menta. En sus manos, sostenía un espejo brillante, tan bonito que parecía hecho de luz de luna.
"Valentina," dijo Serenita con una voz que sonaba como campanitas de viento, "mírate en el espejo".
Valentina, todavía refunfuñando, miró al espejo. Serenita acercó el espejo cada vez más. Al principio, solo vio su cara roja y arrugada. Pero a medida que el espejo se acercaba, la imagen se distorsionó, se hizo fea, casi... monstruosa.
"¡No! ¡No, esa niña no soy yo! Eso es una criatura monstruosa! ¡Te equivocas!", exclamó Valentina, dando un paso atrás.
Serenita sonrió con dulzura. "No me equivoco, Valentina. Así nos vemos cuando nos enfadamos mucho y no controlamos nuestras emociones. Esa criatura es la furia que te controla. Pero no tiene por qué ser así."
Valentina frunció el ceño. "¿Y qué puedo hacer? ¡Es que me enfado mucho!".
"Yo te voy a enseñar una forma de reaccionar sin molestar a nadie, ni a ti misma," respondió Serenita. "Es la técnica de la respiración. Es como tener un botón secreto para calmar tu volcán interior."
Valentina se mostró curiosa. "¿En qué consiste eso de la respiración? ¿Es difícil?".
"No, es muy fácil," dijo Serenita. "Se llama respiración diafragmática, o respiración de dragón. Imagina que tienes un dragón dentro de tu barriga. Cuando inhalas, el dragón infla su barriga con aire. Cuando exhalas, el dragón desinfla su barriga, soltando todo el aire caliente."
Serenita se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, e invitó a Valentina a sentarse con ella. "Pon una mano en tu barriga," le dijo. "Ahora, cierra los ojos y respira hondo por la nariz. Siente cómo tu barriga se hincha como un globo. ¡Como si tuvieras un dragón dentro!".
Valentina intentó imitar a Serenita. Al principio, le costó un poco. Su barriga no se movía mucho. Pero Serenita la animó. "¡Eso es! ¡Muy bien! Ahora, exhala lentamente por la boca. Siente cómo el dragón suelta todo el aire caliente. ¡Shhhhh!".
Valentina siguió respirando, inhalando y exhalando. Poco a poco, sintió cómo su cuerpo se relajaba. El nudo que tenía en el estómago se aflojó. El calor de sus mejillas disminuyó. Incluso el sol parecía brillar con menos intensidad.
"¿Ves?", dijo Serenita. "Cuando te sientas enfadada, puedes usar la respiración de dragón para calmarte. Puedes respirar así cuantas veces necesites, hasta que te sientas mejor. Puedes hacerlo en cualquier lugar y en cualquier momento."
Valentina abrió los ojos. Se sentía mucho más tranquila. Miró el espejo. Ya no veía a la criatura monstruosa. Solo veía a una niña, un poco despeinada, pero con una sonrisa suave en los labios.
"Gracias, Serenita," dijo Valentina. "Creo que lo entiendo. Voy a intentar usar la respiración de dragón la próxima vez que me enfade."
Serenita le guiñó un ojo. "Estoy segura de que lo harás genial. Recuerda, Valentina, tienes el poder de controlar tus emociones. ¡Eres más fuerte de lo que crees!".
Con una sonrisa, Serenita desapareció en una nube de brillo. Valentina miró a su mamá, que la observaba con cariño. Se acercó a ella y le dio un abrazo.
"Lo siento, mamá," dijo Valentina. "Ya voy a apagar la tele".
Valentina aprendió que la furia es como una tormenta pasajera. Con la ayuda de la respiración de dragón, podía aprender a bailar bajo la lluvia en lugar de ser arrastrada por el viento. Y aunque a veces todavía se enfadaba, cada vez era más fácil encontrar la calma dentro de sí misma.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

Sofía y el sapo valiente
La princesa Sofía debe enfrentarse a un malvado dragón que destruye su reino, pero con la ayuda de un sapo heroico disfrazado aprende a controlar sus emociones para vencer al monstruo.

Luz y el Jardín de las Emociones
Luz, una niña del pueblo de Colores, se adentra en el mágico Jardín de las Emociones, donde flores representan diferentes sentimientos. Aprenderá a manejar sus emociones y a ayudar a otros a hacer lo mismo, descubriendo que cada emoción necesita atención y cuidado.

El tesoro de los corazones valientes
Martina, Lucas y Benjamín encuentran un mapa que los lleva a enfrentar desafíos emocionales en busca de un tesoro. Aprenden sobre el poder de las emociones y la amistad verdadera.

El Pájaro de las Emociones
En "El Pájaro Mágico del Lenguaje Emocional", Sofía descubre un mundo sin color hasta que conoce a un pájaro que le enseña a comunicarse a través de las emociones. Juntos, transforman su pueblo y aprenden la importancia de entenderse sin palabras. Una historia inspiradora sobre la magia de la comunicación y el entendimiento emocional.

Marcos, el niño que aprendió a controlar su ira
Marcos, un niño inteligente pero irascible, aprende a controlar su ira con la ayuda de su maestra y amigos. Descubre que respirar hondo, pensar racionalmente y hablar de sus sentimientos le ayudan a calmarse y resolver problemas de manera efectiva.

El Jardín Mágico de las Hermanas
En el Jardín Mágico de las Hermanas, Lucía y Sofía descubren la magia emocional que puede hacer florecer sus sentimientos. Cuando una bruja malvada amenaza con robar la magia, las hermanas deben usar sus nuevas habilidades para salvar el jardín y sus propias emociones.

El Secreto Mágico de la Sonrisa de Samuel
Samuel, un niño un poco triste, encuentra una moneda mágica y un hada llamada Alegría que le enseñan el poder de la sonrisa. Al principio, le cuesta sonreír, pero al esforzarse y observar las cosas bonitas a su alrededor, descubre que la sonrisa es contagiosa y puede traer alegría a su vida y a la de los demás. Samuel se convierte en un embajador de la sonrisa, iluminando el mundo con su alegría.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



