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Había una vez, en un rincón muy especial de la escuela llamado 'El Aula de los Colores', cinco amigos inseparables: Aníbal, Vega, Daniela, Mina y Olivia. Era una mañana soleada y los niños estaban sentados en una alfombra azul, esperando con los ojos muy abiertos porque su maestra les había prometido una aventura mágica que cabía en la palma de la mano.
Aníbal, que siempre tenía mucha curiosidad, preguntaba: '¿Es un dinosaurio pequeño?'. Vega, tocándose sus trenzas, decía: '¡Seguro es una estrella que cayó del cielo!'. Pero no era ni un dinosaurio ni una estrella. La maestra abrió un saquito y dejó caer en las manos de cada niño una pequeña lenteja de color marrón. 'Es una semilla dormilona', explicó la maestra, 'y vuestra misión es ayudarla a despertar'.
Primero, necesitaban preparar una cama muy cómoda. Daniela, que tenía las manos muy suaves, fue la encargada de repartir el algodón. '¡Parecen trocitos de nube!', exclamó emocionada. Cada niño recibió un vaso transparente y un trozo de ese algodón blanco y esponjoso. Con mucho cuidado, Olivia enseñó a sus amigos cómo acomodar el algodón en el fondo del vaso, asegurándose de que no quedara ni un solo hueco vacío. 'Tiene que estar muy mullidito para que la lenteja no tenga frío', dijo Olivia con una sonrisa.

Luego llegó el momento más importante: colocar a la pequeña viajera. Mina, que era muy observadora, miró su lenteja con detenimiento. 'Parece una piedrecita, pero dentro tiene una planta escondida', susurró. Uno a uno, los niños depositaron su lenteja sobre la nube de algodón. Aníbal la puso justo en el centro, Vega la colocó en un ladito y Daniela le dio un besito de buena suerte antes de dejarla descansar.
Pero las semillas, al igual que los niños, tienen sed cuando se despiertan. La maestra les dio una pequeña jarra con agua. 'Solo unas gotitas', advirtió, 'porque a las lentejas les gusta bañarse, pero no nadar'. Olivia fue la más cuidadosa, vertiendo el agua gota a gota. Vieron cómo el algodón absorbía el líquido y pasaba de ser blanco brillante a un color un poco más grisáceo y pesado. '¡Ahora la nube está mojada como cuando llueve!', gritó Vega dando saltitos de alegría.
Durante los días siguientes, el aula de 3 años se llenó de paciencia. Cada mañana, al entrar, Aníbal corría hacia la ventana para ver su vaso. 'Todavía duerme', decía un poco triste. Pero la maestra les explicó que las plantas crecen despacio, como ellos. Necesitaban la luz del sol, que entraba calentita por el cristal, y el cariño de sus palabras. Daniela le cantaba canciones bajito, y Mina dibujaba soles en un papel para que su semilla no se sintiera sola.

Una mañana, algo increíble sucedió. '¡Mirad! ¡Mi lenteja tiene un pie!', gritó Olivia. Todos se acercaron corriendo. De la pequeña semilla marrón había salido un hilito blanco muy fino que se hundía en el algodón. No era un pie, era la raíz, que buscaba el agua para beber. Al día siguiente, la lenteja de Vega tenía un 'cuello' verde y largo que subía hacia el cielo. '¡Se está estirando como nosotros cuando nos despertamos!', dijo Vega entusiasmada.
Mina y Aníbal observaron cómo sus plantas empezaban a tener unas hojitas diminutas y muy verdes. Eran como manos pequeñas que querían saludar al sol. Daniela estaba feliz porque su semilla ya era una planta valiente que sobresalía del vaso. La maestra les explicó que la lenteja ya no era solo una semilla; ahora era un ser vivo que ellos habían ayudado a nacer. Habían aprendido el secreto más grande de la naturaleza: con un poco de algodón, agua, sol y mucho amor, la vida siempre encuentra el camino para brotar.
Al final de la semana, el alféizar de la ventana del Aula de los Colores parecía una pequeña selva. Aníbal, Vega, Daniela, Mina y Olivia se dieron la mano y prometieron cuidar siempre de las plantas, porque ahora sabían que incluso la cosa más pequeñita, como una lenteja, puede convertirse en algo grande y hermoso si se le cuida con paciencia. Y así, entre risas y brotes verdes, los cinco amigos descubrieron que ellos también eran como esas semillas: pequeños tesoros creciendo juntos cada día.
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