El Guardián de los Suspiros Dorados

H. 1

El Guardián de los Suspiros Dorados

door Cuentito

El Guardián de los Suspiros Dorados — Pagina 1

En un rincón olvidado del mapa, donde el viento soplaba con una melancolía que parecía tener voz propia, se extendía el Valle de la Desolación. Allí, la soledad no era solo un sentimiento, sino una niebla espesa que se pegaba a las paredes de las casas vacías. En el centro de este paisaje, vivía Mateo, un niño de ojos grandes y manos callosas que conocía bien el significado de la miseria. Su hogar era una choza de madera crujiente, y su único tesoro era un viejo sombrero de paja que perteneció a su abuelo. El pueblo había sido víctima del abandono hacía años; cuando la lluvia dejó de caer y los pozos se secaron, todos se marcharon buscando pastos más verdes, dejando atrás solo recuerdos y polvo. Mateo, sin embargo, no podía irse. Sentía que la tierra todavía tenía algo que decir. Cada mañana, caminaba hasta un enorme sembradío marchito que alguna vez fue el orgullo de la región. Las espigas de trigo estaban negras y quebradizas, como dedos de carbón señalando al cielo. Pero Mateo no estaba realmente solo. Entre los surcos de tierra reseca, habitaba Don Elías, el fantasma del antiguo agricultor. Don Elías no daba miedo; era una figura translúcida de color azul pálido, con una barba que parecía hecha de hilos de nube y una sonrisa cansada.

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