
Había una vez un gatito muy especial llamado Mishi. Mishi era un gatito peludo de color gris muy suave. Tenía los ojos grandes, redondos y siempre muy brillantes. Vivía en una casita muy acogedora con su querida mamá. Mamá gata era una gata color atigrado muy hermosa y buena. Ella siempre estaba sonriente y era una madre muy amable. A Mishi le gustaba mucho saltar por los muebles viejos. Era un gatito muy juguetón, amigable y también muy divertido. Sin embargo, Mishi tenía un pequeño problema de conducta diaria. A veces, Mishi no quería escuchar a su mamá gata. Él prefería jugar todo el día por su propia cuenta. Mamá gata siempre le hablaba con mucha y dulce paciencia. Ella quería que Mishi aprendiera lecciones de vida muy importantes. Pero Mishi pensaba que ya sabía todo lo necesario hoy. Él solo quería seguir sus propias reglas de gatito gris. Mishi pensaba que obedecer era algo muy aburrido de hacer. Él quería ser libre como el viento del campo. Su mamá lo miraba con ojos llenos de amor. Ella sabía que Mishi debía aprender a ser responsable. La casita estaba llena de juguetes y de mucha lana. Mishi corría de un lado a otro con alegría. Pero su mente siempre estaba buscando una nueva travesura.
Hoofdstuk 2: wat gebeurt er hierna?
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