
Era una mañana radiante y llena de luz en el pequeño jardín de infantes de nuestro barrio. Sofía, una niña muy dulce que tenía el cabello castaño siempre prolijo y usaba un guardapolvo blanco impecable, caminaba con pasos lentos hacia la entrada de su aula. Ella siempre fue una niña muy observadora y le gustaba mucho mirar las flores del camino y el color celeste del cielo matinal. A su lado, su gran amigo Tomás no paraba de saltar y reír, contagiando su inmensa alegría a todos los que pasaban por allí. Tomás tenía el cabello corto y oscuro y una sonrisa gigante que nunca desaparecía de su rostro, porque para él cada día era una nueva oportunidad de jugar. Al cruzar la puerta del aula, se encontraron con la Seño Ana, quien los recibió con un abrazo cálido y mucha paciencia. La Seño Ana era una docente de apariencia redonda y muy amable, que vestía un delantal especial con franjas de colores celeste y blanco que combinaban con su dulce mirada. El salón olía a papel fresco y a témperas de colores, y las paredes estaban adornadas con hermosos dibujos realizados por los niños. Sofía sintió que el ambiente de hoy era diferente, como si el aire estuviera cargado de una emoción secreta y festiva. Tomás dejó su mochila rápidamente y se sentó en el suelo, listo para descubrir qué sorpresa les tenía preparada su maestra en este día tan soleado.
Kapittel 2: hva skjer videre?
Fortsett historien med de samme karakterene: skriv neste kapittel på et par minutter.

