Los Niños del Cerro Campana

A partir de: LOS NIÑOS DEL CERRO CAMPANA La luz del día se iba. El “chauco”, pájaro de estos parajes, después de gorjear el largo descanso, desapareció entre el follaje. En el cielo apenas se veían las estrellas como si algún gigante hubiese hecho miles de huequitos en un cielo azabache. Las ramas del “chimbilíyu” o pacae se proyectaban como cuál monstros. Las palabras del tractorista José Cuzcano me sacó del sopor: “Oye Cuadritos, ¿no tienes miedo? De ese cerro salen fantasmas” - me dijo - señalando con el dedo al cerro que parecía una campana. Mi piel se puso de gallina. Abrí los ojos y quise correr, estaba cerca al tapial de la huaca; para infundirme valor, lancé algunas piedras a la chacra de tomate y no voló ningún pájaro, en vano tiraba piedras, rogaba que llegase alguien, pero… sentí que caían piedrecitas debajo del árbol donde estaba y al observar vi que corrían dos niños y una niña casi de mi edad. Al acercarse noté en sus rostros una gran sonrisa y me invitaron a jugar; como magia perdí el miedo, ellos buscaron en la arena una piedra laja, hicieron un trazo en el piso que parecía un espiral, el punto del juego era lanzar la piedra, si caía en el centro del espiral sin topar una línea era el primero en avanzar y si tenía suerte de tener puntería y ganar, lo que parecía difícil. Me olvide de todo, de mi casa y la comida, jugué hasta cansarme pero un silbido que no sé de donde salió, y ellos se despidieron por medio de señas. Y así, no me oponía cuando mi padre me ordenaba ir a cuidar la chacra de tomates. Yo con entusiasmo esperaba a mis amigos que ellos presurosos llegaban para enseñarme un nuevo juego que nunca conocí, me olvide de los monstros y de las palabras del tractorista Cuzcano. Lo inusual que note era la ropa que los niños traían. Una especie de taparrabos y en la niña una blusa que le llegaba casi a los tobillos pero… no hice preguntas por que lo que yo traía era simplemente ropa modesta. Mi madre una noche en la comida me dijo: “¿Juan, porque te vas contento en las tardes a la chacra, cuando antes temías ir? Y vienes bien cansado”, a lo que mi padre adujo “Hijo ¿Con quien juegas si por ese lugar no hay pobladores ni niños?”, a lo que yo no le tome importancia. Con mis nuevos amigos no jugaba a la pelota, la niña traía en todo momento una muñeca de trapo tejido y los varones uno de ellos una llamita en cerámica y juguetes en madera tallados. Mas, una noche después de jugar, por el camino a casa me cruce con varios operarios que conocía, que llevaban barretas y me saludaron. Y en casa mi padre dijo que ellos iban a huaquear que les servía para mantener a sus familias. Al día siguiente espere a mis amigos…pero ¿Cuál fue mi sorpresa?, al encontrarlos llorando desesperados me enseñaban los juguetes y ropa que habían sido destruidos y que ya no tenían casa en donde vivir. Una mañana acompañé a mi padre a hacer un recorrido por los lares del Cerro Campana, subimos a la cumbre. En la extensión que observaba no existía ninguna vivienda, todo a raíz que conté a mi padre por el acontecimiento acaecido a mis amigos, cruzamos por unas ruinas de construcción antiguas, donde en la arena había osamentas humanas, entre ellos reconocí la muñeca y los juguetes de mis amigos todo desperdigados, pedazos de telas, sonajas en calabacilla, ollas y tiestos destrozados. Muchas veces estuve en este sitio, me pareció el lugar más triste. Ahora. de adulto observo el “Cerro Campana” y recuerdo a mis amigos. Sé que me esperan para descubrir con ellos un nuevo juego.

Un niño llamado Juan se hace amigo de tres niños misteriosos que viven en un cerro cercano. Juntos juegan juegos tradicionales y se divierten, pero un día los amigos de Juan desaparecen y él descubre que eran espíritus de niños antiguos que habían sido enterrados en el cerro.

Page 1

La luz del día se iba. El “chauco”, pájaro de estos parajes, después de gorjear el largo descanso, desapareció entre el follaje. En el cielo apenas se veían las estrellas como si algún gigante hubiese hecho miles de huequitos en un cielo azabache. Las ramas del “chimbilíyu” o pacae se proyectaban como cuál monstros. Las palabras del tractorista José Cuzcano me sacó del sopor: “Oye Cuadritos, ¿no tienes miedo? De ese cerro salen fantasmas” - me dijo - señalando con el dedo al cerro que parecía una campana. Mi piel se puso de gallina. Abrí los ojos y quise correr, estaba cerca al tapial de la huaca; para infundirme valor, lancé algunas piedras a la chacra de tomate y no voló ningún pájaro, en vano tiraba piedras, rogaba que llegase alguien, pero… sentí que caían piedrecitas debajo del árbol donde estaba y al observar vi que corrían dos niños y una niña casi de mi edad. Al acercarse noté en sus rostros una gran sonrisa y me invitaron a jugar; como magia perdí el miedo, ellos buscaron en la arena una piedra laja, hicieron un trazo en el piso que parecía un espiral, el punto del juego era lanzar la piedra, si caía en el centro del espiral sin topar una línea era el primero en avanzar y si tenía suerte de tener puntería y ganar, lo que parecía difícil. Me olvide de todo, de mi casa y la comida, jugué hasta cansarme pero un silbido que no sé de donde salió, y ellos se despidieron por medio de señas. Y así, no me oponía cuando mi padre me ordenaba ir a cuidar la chacra de tomates. Yo con entusiasmo esperaba a mis amigos que ellos presurosos llegaban para enseñarme un nuevo juego que nunca conocí, me olvide de los monstros y de las palabras del tractorista Cuzcano. Lo inusual que note era la ropa que los niños traían. Una especie de taparrabos y en la niña una blusa que le llegaba casi a los tobillos pero… no hice preguntas por que lo que yo traía era simplemente ropa modesta. Mi madre una noche en la comida me dijo: “¿Juan, porque te vas contento en las tardes a la chacra, cuando antes temías ir? Y vienes bien cansado”, a lo que mi padre adujo “Hijo ¿Con quien juegas si por ese lugar no hay pobladores ni niños?”, a lo que yo no le tome importancia. Con mis nuevos amigos no jugaba a la pelota, la niña traía en todo momento una muñeca de trapo tejido y los varones uno de ellos una llamita en cerámica y juguetes en madera tallados. Mas, una noche después de jugar, por el camino a casa me cruce con varios operarios que conocía, que llevaban barretas y me saludaron. Y en casa mi padre dijo que ellos iban a huaquear que les servía para mantener a sus familias. Al día siguiente espere a mis amigos…pero ¿Cuál fue mi sorpresa?, al encontrarlos llorando desesperados me enseñaban los juguetes y ropa que habían sido destruidos y que ya no tenían casa en donde vivir. Una mañana acompañé a mi padre a hacer un recorrido por los lares del Cerro Campana, subimos a la cumbre. En la extensión que observaba no existía ninguna vivienda, todo a raíz que conté a mi padre por el acontecimiento acaecido a mis amigos, cruzamos por unas ruinas de construcción antiguas, donde en la arena había osamentas humanas, entre ellos reconocí la muñeca y los juguetes de mis amigos todo desperdigados, pedazos de telas, sonajas en calabacilla, ollas y tiestos destrozados. Muchas veces estuve en este sitio, me pareció el lugar más triste. Ahora. de adulto observo el “Cerro Campana” y recuerdo a mis amigos. Sé que me esperan para descubrir con ellos un nuevo juego.

1 / 1
1 / 1

¿Te gustó este cuento?

Crea hasta 200 cuentos al mes con ilustraciones, quizzes y más.

Herramientas del Cuento

Herramientas premium disponibles

Descarga PDF, traduce, crea quizzes, páginas para colorear y más con un plan.

Descargar como PDF

Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir

Requiere plan

Agregar preguntas de comprensión

Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario

Crear quiz de comprensión lectora

Preguntas de opción múltiple sobre este cuento

Crear página para colorear e imprimir

Dibujo en blanco y negro listo para el aula

Traducir cuento

Traducir a otro idioma preservando el estilo

Editar cuento

Modificar la historia con instrucciones específicas

Reescribir para niños más pequeños

Vocabulario más simple, oraciones más cortas

Reescribir para niños más grandes

Vocabulario más rico, mayor complejidad

Tu hijo es el héroe

Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista

Regenerar ilustraciones

Mantener el texto, generar nuevas imágenes

Publicado el 14/04/2026

¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!

Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.

Crear mi Cuentito

Comparte tu opinión

5/10

5/10

Cuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones

El jardín de las emociones

En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Apr 14, 20262.8K14🇪🇸 ES
Leer cuento
La Carrera de Dos Estrellitas

La Carrera de Dos Estrellitas

Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Apr 14, 20261.9K12🇪🇸 ES
Leer cuento
El Ratón y el Queso de Oro

El Ratón y el Queso de Oro

Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Apr 14, 20261.8K7🇪🇸 ES
Leer cuento
La Semana del Aprendizaje en Reque

La Semana del Aprendizaje en Reque

Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

Apr 14, 20261.5K6🇪🇸 ES
Leer cuento
Los programadores curiosos

Los programadores curiosos

Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

Apr 14, 20261.2K6🇪🇸 ES
Leer cuento
El Duende del Bosque Encantado

El Duende del Bosque Encantado

Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

Apr 14, 20261.6K5🇪🇸 ES
Leer cuento
El Bosque de la Armonía

El Bosque de la Armonía

En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

Apr 14, 20261.4K4🇪🇸 ES
Leer cuento
El monstruo de las emociones

El monstruo de las emociones

Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

Apr 14, 20261.1K3🇪🇸 ES
Leer cuento
Paquito, el patito que descubrió el valor del estudio

Paquito, el patito que descubrió el valor del estudio

Paquito, un patito curioso pero renuente al estudio, descubre la importancia del conocimiento a través de un encuentro con un sabio búho. Su transformación inspira a los demás animales del estanque a valorar el aprendizaje.

Apr 14, 20268673🇪🇸 ES
Leer cuento