
Cuando las aguas bajaron, el Montubio descubrió que los campos estaban destruidos. Los agricultores lloraban sobre tierras que ya no podían sembrar. Trueno lo llevó hasta un claro en lo profundo del bosque costero, donde las flores crecían salvajes y el aire olía a tierra mojada. Allí, el suelo tembló y una voz femenina, profunda como las raíces de los árboles, habló: «Soy La Tierra. He cuidado esta costa desde el principio de los tiempos».
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História 4: escolha uma nova aventura
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