
con su caballo imaginario. Un día, mientras Naiara caminaba por el parque, notó un cartel que decía: "¡Clases de equitación! Aprende a montar y cuidar caballos". Sus ojos se iluminaron de emoción y corrió hacia su casa para contarle la noticia a sus padres. Al llegar a casa, Naiara encontró a sus padres en la sala. Les contó sobre las clases de equitación y les pidió permiso para inscribirse. Ellos asintieron con una sonrisa y le dijeron que sería una gran oportunidad para ella aprender más sobre los caballos. Al día siguiente, Naiara llegó al establo donde tendrían lugar las clases. Allí conoció al señor Carlos, un experimentado instructor de equitación. Él le enseñaría todo lo necesario para convertirse en una verdadera amazona. Durante las primeras semanas, Naiara aprendió cómo cepillar y alimentar a los caballos. También aprendió sobre los diferentes tipos de sillas de montar y cómo colocarlas correctamente. Estaba emocionada por cada nueva lección y absorbía toda la información como una esponja. Pero pronto llegó el momento más esperado: montar por primera vez. El señor Carlos eligió un caballo llamado Rayo para Naiara. Era un hermoso ejemplar negro con una mirada amigable en sus ojos oscuros. Nerviosa pero emocionada, Naiara subió al lomo del caballo con la ayuda del señor Carlos. Lentamente comenzaron a moverse en círculos dentro del picadero cubierto.


