Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEl Abuelo Rana, con sus arrugas como mapas y sus ojos brillantes como luciérnagas, era famoso en la charca por sus historias. Todas las noches, los renacuajos se agrupaban a su alrededor, ansiosos por escuchar sobre sus aventuras. Pero la historia que el Abuelo Rana estaba a punto de contar era diferente a todas las demás.
"Hace mucho, mucho tiempo," comenzó el Abuelo Rana, aclarando su garganta con un croacido profundo, "una noche estrellada como esta, pero aún más brillante, algo extraordinario sucedió."
En esa noche, mientras las estrellas brillaban con intensidad, un pequeño objeto brillante cayó del cielo, aterrizando con un suave *plop* justo al lado de la charca. El Abuelo Rana, joven y curioso en ese entonces, saltó para investigar. Lo que encontró no era un meteorito, ni una estrella fugaz, sino… ¡un marciano!
Era un marciano pequeño, verde y con antenas que se movían nerviosamente. Tenía tres ojos grandes y redondos que miraban al Abuelo Rana con una mezcla de miedo y curiosidad. El marciano vestía un traje espacial plateado que parecía un poco grande para él.
"¡Croac! ¿Quién eres tú?" preguntó el Abuelo Rana, sorprendido pero intentando no asustar al pequeño ser.
El marciano emitió un sonido extraño, como un zumbido mezclado con un silbido. Luego, usando un dispositivo pequeño que llevaba en su muñeca, proyectó una imagen en el aire. Era un planeta verde y azul, parecido a la Tierra, pero con dos lunas.
"Mar… te…" dijo el marciano, señalando la imagen. Parecía perdido y asustado.
El Abuelo Rana entendió. El marciano se había perdido de su planeta, Marte. Sintió una punzada de compasión por el pequeño ser.
"No te preocupes, pequeño amigo," dijo el Abuelo Rana. "Te ayudaré a volver a casa."
Pero, ¿cómo ayudar a un marciano a volver a Marte? El Abuelo Rana no tenía ni idea. Consultó con la Señora Tortuga, la más sabia de la charca, pero ella solo sabía de lentitud y lechugas, no de cohetes espaciales. Preguntó al Señor Búho, que veía todo desde lo alto del árbol más alto, pero él solo sabía de ratones y de la luna.
Finalmente, el Abuelo Rana tuvo una idea. Recordó que el Señor Luciérnaga, con su luz brillante, a veces volaba muy alto, casi hasta las estrellas. Tal vez él podría ayudar.
"Señor Luciérnaga," llamó el Abuelo Rana. "Necesitamos tu ayuda. Tenemos un amigo de otro planeta que necesita volver a casa."
El Señor Luciérnaga, siempre dispuesto a ayudar, voló hasta donde estaban el Abuelo Rana y el marciano. Después de escuchar la historia, el Señor Luciérnaga tuvo una idea brillante.
"Podemos usar mi luz," dijo el Señor Luciérnaga. "Si la dirigimos hacia el cielo, tal vez alguien en Marte la vea y venga a buscar a nuestro amigo."
Así que, todas las noches, el Abuelo Rana, el marciano y el Señor Luciérnaga se reunían junto a la charca. El Señor Luciérnaga hacía brillar su luz con todas sus fuerzas, apuntándola directamente al cielo. El marciano, con sus grandes ojos, miraba con esperanza hacia las estrellas.
Pasaron varias noches. El Abuelo Rana contaba historias al marciano para mantenerlo animado. Le enseñó a comer moscas (aunque al marciano no le gustaron mucho) y a nadar en la charca. El marciano, a su vez, le mostró al Abuelo Rana imágenes de su planeta y de su familia, usando su dispositivo en la muñeca. Se estaban haciendo amigos.
Una noche, mientras el Señor Luciérnaga brillaba con intensidad, una luz aún más brillante apareció en el cielo. Era una nave espacial, grande y reluciente, que descendía lentamente hacia la charca.
El marciano saltó de alegría, agitando sus antenas con entusiasmo. La nave espacial aterrizó suavemente, y una rampa se extendió hasta el suelo. Dos marcianos más grandes, con trajes espaciales similares, salieron corriendo y abrazaron al pequeño marciano.
El pequeño marciano se volvió hacia el Abuelo Rana y el Señor Luciérnaga. Les dio un fuerte abrazo a ambos y luego subió a la nave espacial. Antes de que la nave despegara, el marciano usó su dispositivo para proyectar una última imagen: él mismo, el Abuelo Rana y el Señor Luciérnaga, sonriendo bajo las estrellas.
La nave espacial despegó, dejando tras de sí un rastro de luz brillante. El Abuelo Rana y el Señor Luciérnaga se quedaron mirando al cielo hasta que la nave desapareció entre las estrellas.
El Abuelo Rana nunca olvidó a su amigo marciano. Y cada vez que veía una estrella fugaz, recordaba la noche en que un pequeño marciano perdido encontró un amigo en una charca muy, muy lejana.
"Y esa," concluyó el Abuelo Rana, "es la historia del marciano que vino del espacio." Los renacuajos, con los ojos bien abiertos, suspiraron maravillados. Esa noche, soñaron con cohetes espaciales, planetas lejanos y amigos de otro mundo.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



