Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozAlese era una niña de Osorno, Chile, con una sonrisa tan brillante como el sol de verano. Estaba en segundo año básico y adoraba jugar a las escondidas con sus amigos en el parque, pintar arcoíris gigantes en su cuaderno y escuchar las historias que su abuela le contaba sobre los duendes del bosque. Tenía una familia que la amaba con todo su corazón: su papá, su mamá y su hermanito pequeño, Matías, que siempre intentaba copiar todo lo que ella hacía. Alese era, sin duda, una niña muy feliz.
Un día, justo después de celebrar su octavo cumpleaños con una fiesta llena de globos y pastel de chocolate, algo increíble sucedió. Sus papás la llamaron a la sala y, con una sonrisa misteriosa, le anunciaron: "Alese, ¡nos vamos de viaje! ¡Nos vamos a Canadá!". Los ojos de Alese se abrieron como platos. ¿Canadá? ¿Dónde quedaba eso? Nunca había salido de Chile. Su corazón dio un vuelco de emoción y un poquito de nervios.
El viaje se realizaría en febrero. Primero, tomarían un avión desde Osorno hasta Santiago, la capital de Chile. Luego, desde Santiago, se subirían a un avión mucho más grande que los llevaría directamente a Canadá, a una isla llamada Nova Scotia, y específicamente a una ciudad llamada Dartmouth. Sus padres le explicaron que en Chile sería pleno verano, con días largos y calurosos, pero que en Canadá sería invierno. ¡Habría mucha nieve y mucho frío!
Alese imaginó montañas de nieve, iglús y osos polares. ¡Qué aventura tan diferente a sus veranos jugando en el jardín! Sus papás no sabían cuánto tiempo estarían en Canadá, pero le aseguraron que sería una experiencia maravillosa, inspirada por Dios, que les enseñaría muchas cosas nuevas.
Los días previos al viaje pasaron volando. Alese ayudó a empacar sus maletas, llenándolas de ropa abrigada, guantes, gorros y bufandas. También incluyó sus libros favoritos, sus lápices de colores y a su osito de peluche, Tito, para que la acompañara en esta gran aventura. Matías, por su parte, llevaba su camión de bomberos rojo y su manta favorita.
Finalmente, llegó el día del viaje. Se despidieron de sus abuelos con abrazos apretados y lágrimas en los ojos. Alese prometió escribirles cartas y contarles todo sobre su experiencia en Canadá. En el aeropuerto de Osorno, abordaron el primer avión rumbo a Santiago. Alese miraba por la ventana, despidiéndose de su ciudad con la mano. ¡Adiós, Osorno! ¡Hola, Canadá!
En Santiago, el aeropuerto era enorme y bullicioso. Había gente de todas partes del mundo, hablando en diferentes idiomas. Alese se sintió un poco abrumada, pero al mismo tiempo muy emocionada. Después de esperar varias horas, finalmente abordaron el avión que los llevaría a Canadá. El avión era tan grande que parecía una ciudad flotante. Alese se sentó junto a la ventana y miró cómo Chile se hacía cada vez más pequeño debajo de ellos.
El vuelo fue largo, pero Alese no se aburrió. Leyó sus libros, dibujó paisajes imaginarios y jugó con Matías. También comió un sándwich de pollo y bebió jugo de manzana. Finalmente, después de muchas horas, el piloto anunció que estaban a punto de aterrizar en Halifax, la ciudad más grande cerca de Dartmouth. Alese pegó la nariz a la ventana y vio un paisaje blanco y brillante. ¡Era nieve! ¡Mucha nieve!
Cuando bajaron del avión, el frío la golpeó como una bofetada. Alese se acurrucó en su abrigo y se puso el gorro hasta las orejas. El aire era fresco y limpio, y todo estaba cubierto de una capa blanca y esponjosa. ¡Nunca había visto tanta nieve en su vida! Sus papás llamaron un taxi que los llevó a su nuevo hogar en Dartmouth: una casita de madera con un jardín cubierto de nieve.
Los primeros días en Canadá fueron una aventura constante. Alese y Matías jugaban en la nieve, construyendo muñecos y tirándose bolas de nieve. Sus papás los llevaban a patinar sobre hielo y a hacer esquí en las montañas cercanas. También exploraron Dartmouth, visitando museos, parques y bibliotecas. Alese aprendió a hablar inglés y a hacer nuevos amigos en la escuela. Descubrió que a los niños canadienses también les gustaba jugar al fútbol, comer helado y contar chistes.
A pesar del frío y la nieve, Alese se sentía feliz en Canadá. Extrañaba a sus amigos de Osorno, pero sabía que esta era una oportunidad única para aprender y crecer. Aprendió a valorar la importancia de la familia, la amistad y la aventura. Y aunque no sabían cuándo regresarían a Chile, Alese sabía que esta experiencia en Canadá la marcaría para siempre. Cada copo de nieve, cada sonrisa, cada nuevo amigo, formaría parte de su gran aventura congelada. Y sabía, en lo más profundo de su corazón, que Dios los había guiado a este lugar por una razón, una razón que descubrirían juntos, como familia, paso a paso, en medio de la nieve y el frío de Canadá.
Un día, Alese, jugando en el patio nevado, encontró una pequeña ardilla tiritando de frío. La llevó a su casa, la calentó con una manta y le dio nueces. La ardilla, a la que Alese llamó "Copito", se convirtió en su nueva amiga y compañera de aventuras. Copito le recordaba a Alese que incluso en los lugares más fríos y lejanos, siempre se puede encontrar calor y amistad.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



