Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozÁlvaro era un niño… bueno, digamos que no era el más afortunado. Si había un charco, Álvaro lo pisaría. Si había un pastel en la mesa, Álvaro, sin querer, lo tumbaría. No es que lo hiciera a propósito, ¡simplemente las cosas le pasaban! El lunes, por ejemplo, fue un desastre total.
Empezó con el despertador. No sonó. Álvaro se despertó ¡una hora tarde! Corrió a vestirse y, por supuesto, se puso la camiseta al revés. Bajó a desayunar y tropezó con el gato, ¡tirando el vaso de leche sobre el mantel! Su mamá suspiró, pero le ayudó a limpiarlo todo.
En el colegio, la cosa no mejoró. En la clase de matemáticas, Álvaro se equivocó en todos los ejercicios. La maestra, Doña Rosa, intentaba ser paciente, pero Álvaro sentía que la tierra se lo tragaba. En el recreo, jugando al fútbol, tropezó con una piedra y cayó de bruces, ¡llenándose la cara de tierra! Sus amigos, aunque se reían un poco, le ayudaron a levantarse.
Después del colegio, tenía clase de piano. Álvaro amaba la música, pero sus dedos parecían de mantequilla ese día. Las notas salían desafinadas y su profesor, Don Enrique, se rascaba la cabeza. "Álvaro, hijo, hoy no es tu día", le dijo Don Enrique con una sonrisa comprensiva.
De camino a casa, llovía a cántaros. Álvaro no llevaba paraguas y se empapó hasta los huesos. Al llegar a casa, su perro, Trueno, saltó sobre él, llenándolo de barro. Álvaro suspiró. "¡Hoy es el peor día de mi vida!", pensó.
Subió a su habitación, se cambió de ropa y se sentó en la ventana a observar la lluvia. Estaba muy triste. De repente, vio a una niña nueva en la casa de enfrente. Estaba intentando sacar una bicicleta del garaje, pero la bicicleta era demasiado grande para ella. La niña forcejeaba y la bicicleta parecía que iba a caerle encima.
Álvaro, a pesar de su día desastroso, no dudó ni un segundo. Bajó corriendo las escaleras, salió a la calle bajo la lluvia y cruzó la calle. "¿Necesitas ayuda?", le preguntó a la niña.
La niña lo miró con cara de alivio. "¡Sí, por favor! Esta bicicleta es imposible de sacar", dijo. Juntos, Álvaro y la niña empujaron la bicicleta fuera del garaje. La niña sonrió. "¡Gracias! Me llamo Agustina", dijo.
Álvaro se sonrojó un poco. "Yo me llamo Álvaro", respondió. Agustina le contó que se acababa de mudar al barrio y que le encantaba montar en bicicleta. Álvaro le contó su día desastroso.
Agustina se rio. "¡A mí también me pasan cosas así!", dijo. Para sorpresa de Álvaro, Agustina también había tenido un día lleno de pequeños accidentes. Había derramado zumo de naranja en su nuevo vestido, se había confundido de autobús y había tropezado con un escalón.
Empezaron a reírse juntos. La lluvia seguía cayendo, pero ya no importaba. Álvaro se sentía mucho mejor. Hablar con Agustina había hecho que su día, de repente, fuera mucho más brillante.
Decidieron dar una vuelta en bicicleta juntos, bajo la lluvia. Al principio, iban un poco torpes, pero pronto encontraron el equilibrio. Reían y charlaban mientras pedaleaban por el barrio.
De repente, la cadena de la bicicleta de Agustina se salió. "¡Oh, no!", exclamó Agustina. Álvaro, aunque nunca había arreglado una bicicleta, decidió intentarlo. Se arrodilló en el suelo, se manchó las manos de grasa y, después de varios intentos, ¡consiguió arreglar la cadena!
Agustina lo miró con admiración. "¡Eres un héroe!", dijo. Álvaro se sintió muy orgulloso. Por primera vez en el día, había hecho algo bien.
Cuando la lluvia paró, acompañaron a Agustina a su casa. Se despidieron con una sonrisa. Álvaro volvió a su casa, todavía mojado y con las manos llenas de grasa, pero con el corazón contento.
Subió a su habitación y miró por la ventana. Agustina estaba en su jardín, limpiando su bicicleta. Le sonrió y le hizo un gesto con la mano. Álvaro le devolvió la sonrisa.
Esa noche, Álvaro se durmió pensando en Agustina. Sabía que, aunque los días desastrosos a veces ocurren, siempre hay una oportunidad para que algo bueno suceda. Y a veces, ese algo bueno, llega en forma de una niña nueva con una bicicleta y una sonrisa radiante. Quizás, pensó Álvaro, incluso los días más desastrosos pueden tener un final feliz. Y quizás, solo quizás, este era el principio de algo muy especial.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



