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Gratis · elegí una vozEste es el cuento de Alvinsín, un niño pequeño y travieso. Un día, Alvinsín no se quería bañar. "¡No quiero, mamá!", gritaba Alvinsín, escondiéndose detrás del sillón. Su madre, con paciencia, lo incitaba mucho para que se bañara. "Alvinsín, mi amor, es importante estar limpio. ¡Piensa en lo divertido que es jugar con el agua y el jabón!", le decía con una sonrisa. Pero Alvinsín, terco como una mula, no se quería bañar.
Un día domingo por la mañana, lo habían invitado a una fiesta de cumpleaños de su mejor amigo, Tomás. ¡Una fiesta con pastel, juegos y muchos amigos! Pero Alvinsín, ¡adivinen qué! No se quería bañar. "¡Pero Alvinsín!", exclamó su madre, "¿cómo vas a ir a una fiesta sucio? ¡Todos tus amigos estarán limpios y olorosos!" Alvinsín cruzó los brazos y frunció el ceño. "¡No me importa! ¡No quiero bañarme!"
Su madre, viendo que no había otra opción, lo tuvo que llevar a la ducha casi a la fuerza. Alvinsín protestaba y pataleaba, pero su mamá era más fuerte. "¡Por favor, Alvinsín! ¡Solo un baño rápido!", suplicaba. Estando bajo la ducha, Alvinsín seguía refunfuñando. "¡No me gusta el agua en mi cara! ¡No me gusta el jabón en mis ojos!" Pero al final, el baño terminó. Su mamá lo secó con una toalla suave y lo vistió con su ropa más bonita.
Alvinsín, aunque limpio, llegó a la fiesta de cumpleaños con una cara larga. Estaba molesto porque se había tenido que bañar. "¡Me vengaré!", pensó Alvinsín, con una idea traviesa en su cabeza. Mientras los demás niños jugaban y reían, Alvinsín buscaba una oportunidad para llevar a cabo su plan.
Y entonces, lo vio: ¡Un charco de lodo grande y fangoso! Estaba justo al lado del jardín, esperando a ser pisado. "¡Perfecto!", murmuró Alvinsín, con una sonrisa maliciosa. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el charco y se lanzó de cabeza. ¡Splash!
Alvinsín se revolcó en el lodo, cubriéndose de pies a cabeza. Estaba feliz de su venganza. "¡Ahora sí que mamá se arrepentirá de haberme bañado!", pensó, mientras se levantaba, completamente cubierto de barro. Su ropa, que antes era impecable, ahora era un desastre marrón.
Pero la alegría de Alvinsín duró poco. Cuando salió del charco, vio que todos los demás niños lo estaban mirando. Primero hubo silencio, y luego... ¡todos empezaron a reírse! "¡Mira a Alvinsín! ¡Está todo sucio! ¡Parece un monstruo de lodo!", gritaban entre risas. Alvinsín se sintió avergonzado. Sus mejillas se pusieron rojas y sus ojos se llenaron de lágrimas. Ya no le parecía tan divertida su venganza.
Su mamá, al ver lo que había pasado, se acercó a él con una expresión triste. "Alvinsín, ¿por qué hiciste eso?", le preguntó suavemente. Alvinsín bajó la cabeza y no respondió. Estaba demasiado avergonzado para hablar. "Ahora estás todo sucio y tus amigos se están riendo de ti", continuó su mamá. "¿No te das cuenta de que bañarse es importante para estar sano y presentable?"
Alvinsín asintió con la cabeza, sintiéndose culpable. Se dio cuenta de que su mamá tenía razón. Estar sucio no era divertido. Y hacerle travesuras a su mamá tampoco lo era. "Lo siento, mamá", murmuró Alvinsín. "Tenías razón. Debería haberte hecho caso".
Su mamá lo abrazó con cariño. "No te preocupes, mi amor", le dijo. "Todos cometemos errores. Lo importante es aprender de ellos". Luego, lo llevó al baño de la casa donde se celebraba la fiesta. "Ahora, vamos a limpiarte todo este lodo", le dijo con una sonrisa.
Y esta vez, Alvinsín sí se quiso bañar. De hecho, disfrutó del agua tibia y del jabón perfumado. Se lavó todo el lodo con cuidado, pensando en lo tonto que había sido. Al salir del baño, Alvinsín se sentía mucho mejor. Estaba limpio, fresco y arrepentido.
Después del baño, Alvinsín se disculpó con su mamá por su comportamiento. También se disculpó con sus amigos por haberlos asustado con su aspecto de monstruo de lodo. Sus amigos lo perdonaron y siguieron jugando juntos. Alvinsín aprendió una valiosa lección ese día: que es importante estar limpio, hacerle caso a su mamá y que la venganza no siempre es la mejor solución. Y desde ese día, Alvinsín se bañó sin protestar, ¡e incluso llegó a disfrutarlo!
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