Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEn la Escuela Primaria "Las Estrellas Fugaces", Anahí y Cristóbal eran los mejores amigos. Anahí era una niña curiosa con coletas que siempre estaban un poco despeinadas. Cristóbal, por otro lado, era un chico tranquilo con gafas grandes que le resbalaban por la nariz cada dos minutos. Siempre estaban juntos, compartiendo secretos y riéndose de los chistes malos del Profesor Pérez.
Un lunes por la mañana, la clase de matemáticas estaba a punto de comenzar. El Profesor Pérez, un hombre con un bigote tan espeso que parecía un cepillo, estaba listo para explicar las fracciones. Pero ¡oh, no! ¡Un desastre! El borrador gigante, el borrador oficial de la clase, ¡había desaparecido!
“¡Santo cielo!”, exclamó el Profesor Pérez, llevándose las manos a la cabeza (y casi perdiendo su bigote en el proceso). “¿Dónde está mi borrador? ¡Sin él, no puedo enseñarles las maravillas de las fracciones!”
Anahí y Cristóbal se miraron. Esto era un caso para ¡Los Detectives Despeinados! (Así se llamaban a sí mismos, aunque nadie más lo supiera).
“No se preocupe, Profesor Pérez,” dijo Anahí, con su voz llena de determinación. “¡Encontraremos su borrador! ¿Verdad, Cristóbal?”
Cristóbal, asintiendo con la cabeza con entusiasmo, ajustó sus gafas y dijo: “¡Absolutamente! Investigaremos cada rincón de esta escuela.”
La búsqueda comenzó. Primero, inspeccionaron el escritorio del Profesor Pérez. Buscaron debajo de los montones de papeles, detrás de la taza de café a medio consumir (que olía a calcetines viejos, según Anahí), e incluso dentro del cajón donde guardaba sus chistes más malos. Nada.
Luego, se dirigieron a la mesa de Lucas, el bromista de la clase. Lucas siempre estaba metido en problemas, así que era el sospechoso número uno. Lo encontraron dibujando un bigote ridículo en su libro de texto.
“Lucas,” dijo Anahí, cruzándose de brazos. “¿Has visto el borrador del Profesor Pérez?”
Lucas se encogió de hombros con inocencia. “¿Yo? ¡Por supuesto que no! Soy un ángel.” (Nadie le creyó).
Cristóbal, siempre el observador, notó algo extraño. Había pequeñas migajas de borrador blanco en el suelo, que conducían… ¡a la papelera! Con cuidado, Cristóbal rebuscó entre los papeles arrugados y los restos de sándwiches. ¡Y ahí estaba! No el borrador entero, pero sí un gran pedazo.
“¡Anahí, mira!”, exclamó Cristóbal, mostrando el pedazo de borrador. “¡Alguien lo rompió!”
La pista los llevó al siguiente sospechoso: Sofía, la niña más ordenada de la clase. Sofía era tan perfeccionista que hasta sus lápices estaban ordenados por color y tamaño.
“Sofía,” preguntó Anahí, con cuidado. “¿Viste algo inusual hoy? ¿Quizás alguien jugando con el borrador?”
Sofía, sonrojándose un poco, confesó: “Bueno… vi a Mateo usando el borrador como… ¡una raqueta de tenis para jugar con una goma de borrar pequeña!”
¡Mateo! El deportista de la clase. Era conocido por convertir cualquier objeto en un implemento deportivo. Encontraron a Mateo en el patio de recreo, practicando su saque con una rama de árbol.
“Mateo,” dijo Cristóbal, mostrando el pedazo de borrador. “¿Sabes algo sobre esto?”
Mateo, con la cara roja de vergüenza, admitió: “Sí… lo siento. Estaba aburrido en clase y… bueno, el borrador era perfecto para mi juego de tenis. Se me resbaló de las manos y… ¡pum! Se rompió.”
Anahí y Cristóbal regresaron a la clase, con el pedazo de borrador roto como evidencia. Explicaron al Profesor Pérez lo sucedido.
El Profesor Pérez, aunque un poco decepcionado, no pudo evitar reírse. “¡Mateo jugando tenis con mi borrador! ¡Nunca he oído algo tan absurdo!”
Pero aún faltaba el resto del borrador. ¿Dónde estaba el resto?
De repente, Anahí tuvo una idea. “¡El perro de la escuela! ¡Firulais! Siempre está merodeando por aquí.”
Salieron corriendo al patio y, efectivamente, ahí estaba Firulais, mordisqueando algo blanco y grande. ¡Era el resto del borrador! Firulais, al ver a Anahí y Cristóbal, movió la cola alegremente y les dejó examinar su “juguete”.
Con el borrador reunido (aunque un poco babeado), volvieron a la clase. El Profesor Pérez, con la ayuda de un poco de pegamento y mucha cinta adhesiva, logró reparar el borrador.
La clase de matemáticas continuó, aunque un poco más tarde de lo previsto. Pero esa tarde, Anahí y Cristóbal fueron a casa sintiéndose como verdaderos héroes. Habían resuelto el misterio del borrador desaparecido, ¡y todo gracias a su ingenio y a un perro muy juguetón! Y aprendieron que incluso las cosas más serias pueden tener un lado divertido.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La puerta secreta del Área 51
Tres amigos descubren una puerta secreta en el Área 51, donde conocen a un amigable robot que les enseña ciencia y tecnología.

El misterio del Obelisco de Buenos Aires
El famoso detective Show resuelve el misterioso robo del Obelisco de Buenos Aires con astucia y valentía, ganándose la admiración de todos.

El Tesoro de la Aventura Natural
Ernesto, un elefante aventurero, encuentra una caja misteriosa que resulta ser un mapa del tesoro. Con la ayuda de su familia, emprenden una búsqueda que los lleva a descubrir el verdadero tesoro: la belleza de la naturaleza y los momentos especiales juntos.

Pipo y la lección de responsabilidad
Pipo aprende la importancia de ser responsable y puntual en la escuela tras una charla con el inspector escolar.

El secreto de la escuela misteriosa
En "Los cinco amigos valientes", Luis, David, Alan, Fernando y Zedrik descubren un misterio en una escuela abandonada y desvelan la verdad oculta del pueblo, cambiando su historia para siempre.

El misterio de la biblioteca encantada
Ana, una niña valiente y curiosa, se enfrenta al misterio de una biblioteca encantada en su pueblo. Con la ayuda de sus amigos, se sumerge en una intrigante conspiración y descubre la inesperada verdad detrás de los sucesos inexplicables. Esta historia inspiradora destaca la importancia de la valentía, la perseverancia y el trabajo en equipo, mientras celebra el poder transformador de la lectura y la imaginación.

El viaje de los elementos
Carbono y Nitrógeno, dos elementos especiales, ayudan a una planta triste a encontrar carbono y nitrógeno para crecer. Juntos, enseñan la importancia de cuidar el medio ambiente.

Valiente en el Parque
Juan, un niño con miedo a la pelea, supera su temor con la ayuda de su mamá y amigos en una divertida aventura en el parque.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



