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Gratis · elegí una vozEl sol brillaba fuerte sobre los esteros del Iberá. Sofía, Mateo, Lucas y Valentina, cuatro primos aventureros, se habían alejado del grupo durante una excursión. Querían ver de cerca un yacaré, pero se adentraron demasiado en los laberínticos canales de agua y vegetación.
"¡Creo que nos perdimos!" exclamó Sofía, la mayor, con un nudo en la garganta.
Mateo, siempre optimista, intentó calmar los ánimos. "No se preocupen, seguro que encontramos el camino de vuelta. ¡Miren! ¡Un carpincho!"
Un enorme carpincho, el roedor más grande del mundo, los observaba desde la orilla con curiosidad. Lucas, el más pequeño, se acercó tímidamente. "¡Hola, señor Carpincho! ¿Nos puede ayudar?"
El carpincho, como si entendiera, asintió con la cabeza y comenzó a caminar a lo largo de un sendero estrecho entre los juncos. Los niños lo siguieron, esperanzados. El camino los llevó a un claro donde una enorme serpiente curiyú tomaba el sol. Valentina, que le tenía pánico a las serpientes, gritó y se escondió detrás de Mateo.
La curiyú, sorprendida por el grito, se deslizó rápidamente hacia el agua. "¡Cuidado!" gritó Mateo, pero ya era tarde. Valentina, asustada, había tropezado y caído en el barro.
Lucas y Sofía ayudaron a Valentina a levantarse. Estaba cubierta de barro de pies a cabeza, pero afortunadamente, no se había lastimado. "¡Qué asco!" exclamó Valentina, intentando limpiarse la ropa.
Mientras se limpiaban, escucharon un sonido extraño. Era un grito agudo y fuerte. "¡Es un aguará guazú!" dijo Sofía, recordando lo que les había contado el guía. "¡Debemos alejarnos! Son animales salvajes."
El aguará guazú, un zorro de patas largas y pelaje rojizo, apareció entre los pastizales. No parecía agresivo, sino más bien curioso. Se acercó lentamente a los niños, olisqueando el aire.
Mateo, recordando que los animales salvajes no deben ser alimentados, les dijo a sus primos que se quedaran quietos. El aguará guazú los observó por un momento y luego, inesperadamente, dejó caer al suelo una pequeña rama con bayas rojas.
"¡Creo que nos está ofreciendo comida!" dijo Lucas, sorprendido.
Sofía, cautelosa, recogió una baya y la olió. "Huelen bien. Quizás podamos comerlas para recuperar energías".
Los cuatro primos comieron algunas bayas. Tenían un sabor dulce y refrescante. Después de comer, el aguará guazú comenzó a caminar en una dirección. Los niños lo siguieron, pensando que quizás los estaba guiando.
Después de caminar un rato, llegaron a un lago donde un grupo de yacarés ñatos descansaban en la orilla. Los yacarés los miraron con sus ojos amarillos y brillantes. Los niños se detuvieron, asustados.
"¡No nos acerquemos más!" susurró Valentina.
De repente, un enorme yacaré se deslizó hacia el agua y nadó en dirección a los niños. Estaban aterrorizados. Pero en lugar de atacarlos, el yacaré se detuvo frente a ellos y abrió su enorme boca.
"¡Está mostrando sus dientes!" gritó Lucas, a punto de llorar.
Pero entonces, vieron algo inesperado. Dentro de la boca del yacaré, había un pequeño pez atrapado entre sus dientes. El yacaré estaba pidiendo ayuda.
Sofía, aunque asustada, sintió lástima por el animal. Con cuidado, se acercó al yacaré y, con un palo que encontró en el suelo, liberó al pez. El yacaré cerró su boca y asintió con la cabeza en señal de agradecimiento. Luego, se deslizó de nuevo hacia el agua.
En ese momento, escucharon voces a lo lejos. "¡Sofía! ¡Mateo! ¡Lucas! ¡Valentina!"
Eran sus padres, que los estaban buscando. Los niños corrieron hacia las voces y pronto se reunieron con sus familias, sanos y salvos.
"¡Estábamos muy preocupados!" dijo la mamá de Sofía, abrazándola fuerte.
Los niños les contaron a sus padres sobre su aventura en los esteros, sobre el carpincho, la curiyú, el aguará guazú y el yacaré. Sus padres, aunque aliviados de que estuvieran bien, les recordaron que nunca debían alejarse del grupo sin permiso.
Esa noche, mientras dormían, los niños soñaron con los animales del Iberá y con la increíble aventura que habían vivido. Sabían que nunca olvidarían su día perdido entre yacarés y carpinchos, una experiencia que les enseñó sobre la importancia de la amistad, la valentía y el respeto por la naturaleza.
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