Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozCarla, con sus once años, su pelo castaño siempre bien peinado, su piel blanquita y sus grandes ojos verdes, era conocida en clase por dos cosas: sacar dieces en todo y… bueno, ser un poco “cara huevo”. Sus amigas del alma, Carmen y Abigail, la querían tal como era, aunque a veces les entraba la risa floja cuando Carla se ponía demasiado seria con cualquier cosa. ¡Incluso con los chistes malos de su tío Paco!
Este año, el viaje de fin de curso de sexto era a Hornachuelos, Córdoba. ¡Un campamento de tres días lleno de aventuras! Carla estaba emocionada, pero también un poco nerviosa. ¡Tirolinas! ¡Tiro con arco! ¡Un rocódromo! ¡Y lo peor de todo, un lago! Carla no era muy fan de la naturaleza salvaje, prefería los libros y los problemas de matemáticas. Pero Carmen y Abigail la habían convencido de que sería la mejor experiencia de sus vidas.
El lunes por la mañana, el autobús llegó al colegio. Carla se sentó junto a Carmen, mientras Abigail se moría de risa contando un chiste sobre un pepino y un aguacate (solo Abigail entendía sus propios chistes). Al llegar a Hornachuelos, el paisaje era impresionante. Montañas verdes, árboles altos y un sol brillante que hacía brillar el lago. La profesora Anabel, una mujer joven y muy simpática, les dio la bienvenida y les explicó el programa.
“¡Lo primero, vamos a instalarnos en las cabañas!”, anunció Anabel. Las cabañas eran pequeñas pero acogedoras. Carla, Carmen y Abigail compartieron una, decorándola con dibujos y fotos de sus familias. Después de deshacer las maletas, llegó la hora de la primera actividad: ¡tirolinas!
Carla se puso pálida. “No… no creo que pueda”, murmuró, agarrándose a la manga de Carmen.
“¡Tonterías, Carla! ¡Será divertidísimo!”, exclamó Abigail, dándole un empujoncito.
Con el apoyo de sus amigas, Carla se armó de valor. Se puso el arnés, escuchó atentamente las instrucciones del monitor y… ¡se lanzó! Al principio, cerró los ojos con fuerza, pero poco a poco los fue abriendo. ¡La sensación de volar entre los árboles era increíble! Cuando llegó al final, una sonrisa enorme iluminaba su rostro.
“¡Lo he hecho! ¡Lo he hecho!”, gritó, emocionada.
Las siguientes actividades fueron igual de emocionantes. En el tiro con arco, Carla descubrió que tenía una puntería sorprendente (aunque al principio le dio al árbol en lugar de a la diana). En el rocódromo, escaló la pared con determinación, llegando a la cima gracias a los ánimos de Carmen y Abigail. Incluso se atrevió a subir al barco solar del lago, disfrutando del paseo mientras el sol calentaba su cara.
Por las noches, después de cenar, se reunían alrededor de la hoguera para contar historias de miedo (que a Carla le daban un poco de escalofríos) y cantar canciones. La profesora Anabel tocaba la guitarra, y todos cantaban a coro, desafinando un poco pero con mucha alegría.
El martes, después de un día lleno de aventuras, ocurrió algo inesperado. Mientras jugaban al escondite, Abigail se torció un tobillo. No era nada grave, pero le dolía mucho y no podía caminar bien.
“¡No te preocupes, Abigail! Yo te cuidaré”, dijo Carla, con una determinación que sorprendió a sus amigas. Y así fue. Carla se encargó de ponerle hielo en el tobillo, de traerle la comida y de hacerle compañía para que no se aburriera. Incluso le leyó algunos de sus libros favoritos (aunque Abigail prefería los chistes del pepino y el aguacate).
Carmen también ayudó, por supuesto, pero fue Carla quien demostró una faceta de sí misma que nadie conocía. Dejó de ser la niña “cara huevo” y se convirtió en una amiga cariñosa y responsable.
El miércoles, llegó el momento de volver a casa. Abigail ya se sentía mejor gracias a los cuidados de Carla. En el autobús, Carla, Carmen y Abigail se abrazaron. Habían vivido una aventura inolvidable, y Carla había aprendido una lección muy importante: que incluso la niña más “cara huevo” del mundo puede ser valiente, divertida y una gran amiga.
Cuando llegaron al colegio, los padres de Carla la esperaban. Al verla, su padre le dijo:
“¡Carla! ¡Estás morena! ¡Y tienes una sonrisa enorme!”.
Carla sonrió aún más. “¡Papá, me lo he pasado genial! ¡Y he descubierto que me gustan las tirolinas!”.
Y, mientras caminaba hacia casa, Carla pensó que, tal vez, ser un poco “cara huevo” no era tan malo después de todo. Al menos, le había servido para sacar dieces en el examen de matemáticas del campamento (¡sí, también hubo un examen de matemáticas!).
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



