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Había una vez, en un bosque lleno de árboles altos y flores brillantes, un ciempiés llamado Cien Pies. Cien Pies era un ciempiés muy feliz, pero tenía un problema enorme: ¡necesitaba cien zapatitos! Cada mañana, cuando el sol comenzaba a pintar el cielo de rosa y naranja, Cien Pies se sentaba en la raíz de un gran roble y suspiraba. Veía a las mariposas revolotear con sus alas delicadas, a los caracoles deslizarse con sus conchas brillantes, y a las hormigas marchar en fila, todas libres y listas para comenzar el día. Pero Cien Pies no podía ir a ninguna parte hasta que encontrara cien zapatitos.
Un día, mientras Cien Pies suspiraba con más fuerza de lo habitual, una pequeña ardilla llamada Chispita se acercó saltando. Chispita era muy curiosa y siempre estaba dispuesta a ayudar. "¿Por qué estás tan triste, Cien Pies?", preguntó Chispita, inclinando la cabeza a un lado. Cien Pies le contó su problema: "¡Necesito cien zapatitos! Y es imposible encontrarlos todos".
Chispita, siempre optimista, dijo: "¡No es imposible! ¡Podemos buscarlos juntos!". Y así, Cien Pies y Chispita comenzaron su búsqueda. Primero, fueron a la casa del Grillo Cantor, un grillo muy sabio que vivía en una vieja bota. "Grillo Cantor, ¿tienes algunos zapatitos que nos puedas prestar?", preguntó Chispita. El Grillo Cantor pensó un momento y luego respondió: "No tengo zapatitos, pero sé dónde pueden encontrar algunas semillas que parecen pequeños zapatos. Están en el jardín de la Señora Mariquita".
Cien Pies y Chispita fueron corriendo al jardín de la Señora Mariquita. La Señora Mariquita era una mariquita muy amable que amaba las flores y las plantas. "Señora Mariquita, ¿podemos tomar algunas semillas que parecen zapatos?", preguntó Cien Pies tímidamente. La Señora Mariquita sonrió y dijo: "¡Por supuesto! Pero tengan cuidado, algunas de ellas son un poco picantes".
Recogieron veinte semillas que parecían zapatitos. ¡Ya tenían un quinto de lo que necesitaban! Luego, fueron a la casa del Conejo Saltarín, un conejo muy rápido que vivía en un agujero debajo de un arbusto de moras. "Conejo Saltarín, ¿tienes algunos zapatitos que nos puedas prestar?", preguntó Chispita. El Conejo Saltarín pensó un momento y luego respondió: "No tengo zapatitos, pero mi abuela guardaba algunos pétalos secos que parecen pequeños zapatos. Están en el ático de mi casa".
Cien Pies y Chispita entraron al agujero del Conejo Saltarín y subieron al ático. Allí encontraron treinta pétalos secos que parecían zapatitos. ¡Ya tenían la mitad de lo que necesitaban! Estaban muy emocionados. Después, fueron a la casa de la Oruga Glotona, una oruga muy lenta que vivía en una hoja de lechuga. "Oruga Glotona, ¿tienes algunos zapatitos que nos puedas prestar?", preguntó Chispita. La Oruga Glotona pensó un momento, mientras mordisqueaba una hoja de lechuga, y luego respondió: "No tengo zapatitos, pero mis amigos los gusanos de seda hacen capullos que se parecen a pequeños zapatos. Están en el árbol de moras".
Cien Pies y Chispita fueron corriendo al árbol de moras. Allí encontraron cuarenta capullos de seda que parecían zapatitos. ¡Ya tenían noventa zapatitos! Solo les faltaban diez. Estaban a punto de rendirse cuando vieron una pequeña araña tejiendo una telaraña. "Araña Tejedor, ¿tienes algunos zapatitos que nos puedas prestar?", preguntó Cien Pies. La Araña Tejedor sonrió y dijo: "No tengo zapatitos, pero puedo tejer diez pequeños zapatitos de telaraña para ti".
La Araña Tejedor tejió diez pequeños zapatitos de telaraña. Cien Pies se puso todos los zapatitos: las semillas, los pétalos, los capullos y los zapatitos de telaraña. ¡Tenía cien zapatitos! Estaba tan feliz que comenzó a bailar. Chispita bailó con él. El Grillo Cantor cantó una canción. La Señora Mariquita aplaudió. El Conejo Saltarín saltó de alegría. Y la Oruga Glotona dejó de comer lechuga para verlos bailar.
Cien Pies aprendió que con la ayuda de sus amigos, incluso el desafío más grande puede superarse. Y desde ese día, Cien Pies nunca más se sintió triste por necesitar cien zapatitos, porque sabía que siempre tendría a sus amigos para ayudarlo.
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