Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEl dinosaurio despertó y todavía estaba allí. No, no estaba en la cama de un niño ni en un museo polvoriento. Estaba en su nido, hecho de hojas gigantes y helechos suaves, en medio de un valle verde y brillante. Y "allí" era la Luna. Una luna enorme, redonda y plateada que colgaba justo encima del valle, tan cerca que Dino sentía que podía tocarla.
Dino era un Braquiosaurio bebé, pero ya era bastante grande, más grande que cualquier coche que jamás hayas visto. Tenía la piel verde moteada y una larga, larguísima cuello que le permitía alcanzar las hojas más jugosas de los árboles más altos. Pero lo que más le gustaba a Dino era la Luna. Todas las noches, Dino se dormía mirando a la Luna y soñaba con ella. Soñaba que volaba hasta la Luna y jugaba a la pelota con las estrellas.
Pero esta mañana, algo era diferente. La Luna no se había ido. Normalmente, cuando Dino despertaba, el Sol salía y la Luna se escondía para dormir. Pero hoy, la Luna seguía allí, brillando con una luz plateada perezosa.
Dino parpadeó. ¿Estaba soñando? Se pellizcó la pata con su pequeña garra. ¡Ay! No, no estaba soñando. La Luna realmente seguía allí.
"¡Mamá! ¡Mamá!" gritó Dino, sacudiendo su largo cuello para despertar a su madre. Mamá Braquiosauria era aún más grande que Dino, con una voz que hacía temblar las hojas de los árboles.
"¿Qué pasa, Dino?" preguntó Mamá, abriendo un ojo somnoliento. "Es muy temprano para gritar."
"¡La Luna! ¡La Luna sigue ahí!" exclamó Dino, señalando hacia el cielo.
Mamá Braquiosauria bostezó, una bocanada de aire que hizo volar algunas hojas. Luego, miró hacia arriba. Sus ojos se abrieron de par en par. "¡Por las escamas de mi abuela! ¡Tienes razón! ¿Qué estará pasando?"
La noticia de la Luna persistente se extendió rápidamente por todo el valle. Los Pterodáctilos revolotearon en círculos, chillando de confusión. Los Triceratops levantaron sus volantes y bufaron nerviosamente. Incluso el anciano y sabio Estegosaurio, con sus placas óseas y su cola puntiaguda, parecía desconcertado.
"Nunca he visto algo así en mis muchos años," gruñó el Estegosaurio, sacudiendo su cabeza cubierta de placas. "Debe ser obra de magia."
Dino, sin embargo, no estaba asustado. Estaba emocionado. ¡Esto era una aventura! Una oportunidad de hacer algo diferente.
"¡Voy a ir a hablar con la Luna!" anunció Dino, con valentía.
Mamá Braquiosauria frunció el ceño. "¡No seas tonto, Dino! No puedes hablar con la Luna. Está demasiado lejos."
"¡Pero está más cerca hoy!" insistió Dino. "¡Puedo intentarlo!"
Y así, Dino comenzó su aventura. Caminó por el valle, pasando por altas hierbas y rocas cubiertas de musgo. Los Pterodáctilos lo sobrevolaban, animándolo con sus chillidos. Los Triceratops lo observaban con curiosidad desde detrás de los árboles.
Finalmente, Dino llegó a la cima de la colina más alta del valle. Desde allí, la Luna parecía aún más cerca. Dino respiró hondo y gritó lo más fuerte que pudo:
"¡Hola, Luna! ¡Soy Dino! ¿Por qué sigues aquí?"
Por un momento, no pasó nada. Dino sintió una punzada de decepción. Tal vez Mamá tenía razón. Tal vez no podía hablar con la Luna.
Pero entonces, algo increíble sucedió. Una suave luz plateada descendió de la Luna y envolvió a Dino. Sintió una calidez agradable y escuchó una voz suave como el susurro del viento.
"Hola, Dino," dijo la voz. "Soy la Luna. Y estoy aquí porque estoy cansada. Necesito un descanso."
Dino estaba asombrado. "¿Un descanso? ¿Pero qué pasará con la noche? ¿Quién brillará para nosotros?"
"Esa es la cuestión," dijo la Luna. "Necesito que alguien me sustituya por un rato. ¿Crees que podrías ayudarme?"
Dino se quedó boquiabierto. ¿Él? ¿Brillar como la Luna? Era un pensamiento loco, pero también increíblemente emocionante.
"¡Sí! ¡Sí, quiero!" exclamó Dino.
La Luna se rió, una risa suave como el tintineo de las campanillas. "Entonces, cierra los ojos y piensa en la luz más brillante que puedas imaginar."
Dino cerró los ojos y pensó. Pensó en el Sol brillante, en las luciérnagas parpadeantes, en el brillo de las estrellas. Pensó en todo lo brillante y hermoso que conocía.
Y luego, algo mágico sucedió. Dino sintió una calidez que crecía en su interior. Sintió que su piel comenzaba a brillar. Abrió los ojos y vio que estaba rodeado de una luz suave y plateada.
¡Estaba brillando! ¡Estaba brillando como la Luna!
La verdadera Luna se desvaneció lentamente, hasta que finalmente desapareció por completo. Y en su lugar, estaba Dino, brillando en el cielo nocturno.
Los dinosaurios del valle vitorearon. Los Pterodáctilos bailaron en el cielo, los Triceratops agitaron sus volantes y el Estegosaurio asintió con aprobación.
Dino brilló toda la noche, iluminando el valle con su luz suave y plateada. Se sintió cansado, pero también increíblemente orgulloso. Había ayudado a la Luna. Había hecho algo importante.
Cuando el Sol comenzó a salir, Dino sintió que su luz se atenuaba. La Luna comenzaba a regresar, con un brillo fresco y renovado.
"Gracias, Dino," dijo la Luna. "Has sido un gran reemplazo. Ahora puedo descansar un poco."
La Luna volvió a ocupar su lugar en el cielo, y la luz de Dino se desvaneció por completo. Se sintió agotado, pero feliz. Había tenido la aventura de su vida.
Dino regresó a su nido y se acurrucó junto a su madre. Mamá Braquiosauria lo abrazó con su largo cuello. "Estoy muy orgullosa de ti, Dino," dijo. "Fuiste muy valiente."
Dino sonrió. Estaba cansado, pero también emocionado. Sabía que nunca olvidaría la noche en que habló con la Luna y brilló en el cielo. Y sabía que, aunque la Luna siempre estaría allí, él también podía hacer cosas increíbles.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



