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Gratis · elegí una vozJuanito estaba muy emocionado. ¡Hoy era día de playa! Preparó su cubo, su pala y su toalla de rayas de colores. Su mamá le puso protector solar y le dio un beso en la frente. "¡Pásatelo muy bien, mi amor! Pero ten cuidado cerca del agua", le advirtió.
Al llegar a la playa, Juanito corrió hacia la arena suave y dorada. El sol brillaba con fuerza y las olas cantaban una alegre melodía. Unos pajaritos correteaban cerca de la orilla, buscando comida entre las conchas. Juanito los observó con curiosidad.
De repente, algo llamó su atención. Era un coco, grande y marrón, que yacía cerca de una palmera. "¡Un coco!", exclamó Juanito. Nunca había visto un coco tan de cerca. Se acercó con cautela y lo tocó. Era áspero y duro.
Juanito intentó levantarlo, pero era demasiado pesado. "¡Necesito ayuda!", pensó. Miró a su alrededor y vio a un grupo de niños jugando con una pelota. Se acercó tímidamente y les preguntó: "¿Me pueden ayudar a levantar este coco, por favor?".
Los niños, que se llamaban Sofía, Mateo y Lucía, aceptaron encantados. Juntos, lograron levantar el coco y lo llevaron hasta un lugar seguro, lejos de la orilla.
"¿Qué vamos a hacer con él?", preguntó Sofía.
"¡Podemos jugar a los bolos!", sugirió Mateo.
La idea les pareció genial a todos. Buscaron unas botellas de plástico vacías y las colocaron en fila. Juanito fue el primero en lanzar el coco. ¡Pam! El coco rodó con fuerza y derribó todas las botellas. Los niños gritaron de alegría.
Después de jugar a los bolos, decidieron usar el coco como portería para jugar al fútbol. Juanito era muy bueno chutando el balón, pero esta vez, algo salió mal. Al intentar chutar el balón con todas sus fuerzas, tropezó con una raíz de la palmera y cayó de bruces sobre la arena. ¡Auch!
Se levantó rápidamente y se tocó la frente. ¡Tenía un chichón! Un chichón rojo y doloroso. Empezó a llorar. Sofía, Mateo y Lucía se acercaron para consolarlo.
"¡No llores, Juanito!", dijo Sofía. "Ya verás como se te pasa pronto".
"Podemos ponerte un poco de hielo", sugirió Mateo.
Lucía corrió a buscar a la mamá de Juanito, que estaba sentada bajo una sombrilla leyendo un libro. Al ver a Lucía, la mamá de Juanito se preocupó. "¿Qué ha pasado?", preguntó.
Lucía le explicó lo que había sucedido. La mamá de Juanito se levantó rápidamente y corrió hacia donde estaba su hijo. Al ver el chichón, lo abrazó con fuerza. "¡Ay, mi pobre Juanito!", exclamó. "Vamos a ponerte un poco de hielo y verás como te sientes mejor".
La mamá de Juanito le puso hielo en el chichón y le dio un beso en la frente. El dolor empezó a disminuir poco a poco. Los otros niños se quedaron cerca, preocupados por Juanito.
Después de un rato, Juanito se sintió mejor. El chichón seguía ahí, pero ya no le dolía tanto. "¡Gracias, mamá!", dijo Juanito. "Gracias a todos por preocuparse por mí".
"¿Quieres seguir jugando?", preguntó Mateo.
Juanito asintió con la cabeza. Pero esta vez, decidió jugar con más cuidado. Ya no quería otro chichón. Jugaron a las palas, construyeron castillos de arena y buscaron conchas en la orilla. El coco travieso se quedó quieto, observándolos desde la distancia.
Al final del día, Juanito estaba cansado pero feliz. Se despidió de sus nuevos amigos y se fue a casa con su mamá. Mientras caminaban, Juanito le contó a su mamá todo lo que había hecho en la playa. Le habló del coco, de los pajaritos, de los juegos y, por supuesto, del chichón.
"La playa es muy divertida, mamá", dijo Juanito. "Pero hay que tener cuidado".
"Así es, mi amor", respondió su mamá. "Lo importante es que te hayas divertido y que hayas aprendido algo nuevo".
Al llegar a casa, Juanito se duchó, cenó y se fue a la cama. Antes de dormirse, pensó en el coco travieso y en el chichón. Sonrió. A pesar del chichón, había sido un día maravilloso en la playa. Y sabía que pronto volvería a vivir nuevas aventuras en la arena y bajo el sol.
Al día siguiente, Juanito se despertó y lo primero que hizo fue mirarse al espejo. El chichón aún estaba allí, pero ya era mucho más pequeño. Sonrió. Sabía que pronto desaparecería, dejando solo un recuerdo de un día divertido y lleno de aventuras en la playa.
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