Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Había una vez un duende que vivía en el bosque. Se llamaba Tito, y era un duende muy, muy pequeño. Tanto, que podía dormir dentro de una bellota y usar una hoja de diente de león como paraguas. Tito vivía en un árbol hueco cerca de un claro lleno de fresas silvestres, las más deliciosas de todo el bosque.
A Tito le encantaban las fresas. Cada mañana, después de desayunar rocío de las hojas, salía corriendo al claro y recogía un puñado de fresas rojas y jugosas. Las guardaba en una cesta tejida con briznas de hierba para tener provisiones durante todo el día.
Pero un día, Tito se despertó y fue al claro, y ¡oh, sorpresa! ¡No había fresas! El claro estaba vacío, completamente vacío. Ni una sola fresa roja brillaba al sol. Tito miró a su alrededor, confundido. ¿Dónde se habían ido todas las fresas? Era un misterio.
Preocupado, Tito fue a ver a la Señora Búho, la sabia anciana del bosque. La Señora Búho vivía en el árbol más alto y lo veía todo desde arriba.
"Señora Búho," dijo Tito con su vocecita, "¡las fresas han desaparecido! ¡El claro está vacío! ¿Sabe usted qué ha pasado?"
La Señora Búho parpadeó lentamente con sus grandes ojos amarillos. "Hmm," dijo ella pensativa, "he notado algo extraño en el bosque últimamente. He visto pequeñas huellas que no reconozco alrededor del claro de fresas. Parece que alguien, o algo, se está comiendo las fresas por la noche."
Tito se sintió intrigado. "¿Huellas? ¿Qué clase de huellas?"
"Son huellas pequeñas, redondas, con tres deditos," respondió la Señora Búho. "Nunca he visto nada igual en mis muchos años en este bosque."
Tito agradeció a la Señora Búho y se puso a investigar. Siguió las pequeñas huellas alrededor del claro. Lo llevaron hasta el borde del bosque, donde desaparecían entre las raíces de un árbol enorme.
Tito, valiente como era a pesar de su tamaño, decidió seguir las huellas. Se metió entre las raíces del árbol y se encontró en un túnel oscuro y estrecho. Avanzó con cuidado, con el corazón latiéndole con fuerza.
Después de un rato, el túnel se abrió a una pequeña cueva. Y allí, acurrucados en un rincón, Tito vio a tres pequeños ¡Mapaches! Eran muy jóvenes y parecían asustados.
"¡Eh!" exclamó Tito. "¡Ustedes son los que se están comiendo mis fresas!"
Los mapaches se encogieron aún más en el rincón. Uno de ellos, el más pequeño, dijo con voz temblorosa: "Lo sentimos… Tenemos mucha hambre. Nuestra mamá se ha ido y no sabemos cómo encontrar comida."
Tito se sintió mal por los pequeños mapaches. Se dio cuenta de que no estaban robando las fresas por maldad, sino por necesidad. Olvidó su enfado y sintió compasión.
"No se preocupen," dijo Tito. "Yo les ayudaré. Tengo muchas fresas guardadas en mi cesta. Compartiremos las fresas."
Los mapaches miraron a Tito con incredulidad. "¿De verdad? ¿Compartirás tus fresas con nosotros?"
"¡Por supuesto!" dijo Tito. "Y también les ayudaré a encontrar a su mamá."
Tito sacó su cesta llena de fresas y la compartió con los pequeños mapaches. Comieron hasta saciarse y se sintieron mucho mejor.
Luego, Tito y los mapaches salieron de la cueva y comenzaron a buscar a la mamá mapache. Preguntaron a las ardillas, a los conejos y a los pájaros, pero nadie la había visto.
Finalmente, llegaron a un río. Tito vio unas huellas frescas en la orilla. "¡Estas son las huellas de tu mamá!" exclamó. "¡Ha cruzado el río!"
Tito era demasiado pequeño para cruzar el río solo, pero los mapaches eran buenos nadadores. Les ayudó a subir a una hoja grande y la empujó a través del agua. Los mapaches nadaron hasta la otra orilla y se adentraron en el bosque.
Al cabo de un rato, Tito escuchó unos gritos de alegría. Los mapaches habían encontrado a su mamá. Tito sonrió. Se sentía feliz de haber ayudado a los pequeños mapaches.
La mamá mapache estaba muy agradecida a Tito por haber cuidado de sus hijos. Le ofreció un regalo: un puñado de bayas dulces que crecían en el otro lado del río.
Tito regresó a su árbol hueco con el corazón lleno de alegría. Había resuelto el misterio de las fresas perdidas y había hecho nuevos amigos. Aprendió que incluso el duende más pequeño puede hacer una gran diferencia.
Al día siguiente, Tito volvió al claro de fresas. Para su sorpresa, el claro estaba lleno de fresas, aún más que antes. Los mapaches, en agradecimiento, habían traído fresas de su lado del río.
Tito compartió las fresas con los mapaches y con todos los animales del bosque. Y desde ese día, el claro de fresas se convirtió en un lugar de amistad y abundancia para todos.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Lucas y el secreto del bosque encantado
Lucas, el valiente unicornio que teme bañarse, aprende una técnica especial de su madre para superar su miedo y disfrutar de las maravillas del bosque encantado.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.

El cardenal valiente en La Arboleda
En el bosque de La Arboleda, Copete Rojo, un cardenal valiente, recibe ayuda del sabio búho para escapar de peligro.

El gato Catnap y la lección mágica
En el bosque encantado, el travieso gato Catnap aprende una valiosa lección: ser amable y respetuoso con los demás es mucho más divertido que jugar malas bromas.

Sofía y el Bosque Encantado
Sofía, una niña aventurera, descubre un bosque mágico con la ayuda de Conejito Estrellado y aprende a ser una guardiana del medio ambiente.

La misión celestial de Aurora y Mateo
"Aurora y Mateo: Los Mensajeros del Cielo" cuenta la historia de una niña y un duende que llevan alegría a todos.

El bosque agradecido
Roberto, un niño de madera en un bosque encantado, cobra vida gracias a un beso mágico de una mariposa. Ahora puede explorar y jugar como los demás niños. Pero con su nueva libertad, Roberto descubre que ser responsable es importante. Se convierte en el protector del bosque, ayudando a los animales en peligro y cuidando la naturaleza. Con generosidad y bondad, Roberto demuestra que lo más valioso no es ser "normal", sino usar nuestras cualidades especiales para hacer el mundo mejor. El bosque celebra cada año el día en que Roberto cobró vida, agradeciéndole por su amor y dedicación.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



