Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez, en un pequeño pueblo rodeado de colinas verdes, un niño llamado Juan. Juan era un niño travieso, pero en el fondo, tenía un corazón bondadoso. Sin embargo, últimamente, Juan no valoraba a sus padres y era muy desobediente. Siempre hacía lo contrario de lo que le pedían y respondía con malas palabras.
Juan tenía un amigo llamado Luis. Luis era un poco mayor que Juan y, desafortunadamente, no era una buena influencia. Luis convencía a Juan de hacer cosas malas, como robar manzanas del huerto del vecino, tirar piedras a las ventanas y burlarse de los animales. A Juan, al principio, le daba miedo, pero poco a poco, las travesuras de Luis le empezaron a parecer divertidas.
Un día, la madre de Juan, una mujer dulce y trabajadora llamada Ana, le dijo con voz suave: "Juan, cariño, por favor, no te juntes más con Luis. Es una mala influencia para ti. Me preocupa verte haciendo esas cosas".
Juan, en lugar de escuchar a su madre, se enfadó mucho. "¡Déjame en paz!", gritó. "Yo sé lo que hago. ¡Tú no eres quien para decirme con quién me junto! Es mi vida y yo la vivo como quiero".
Ana se puso muy triste al escuchar las palabras de su hijo. Le dolía ver cómo se estaba alejando de ella y cómo se estaba dejando influenciar por Luis. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
En ese momento, llegó el padre de Juan, Marcos, un hombre fuerte y amable, que había escuchado la discusión. Marcos se acercó a Juan y le dijo con voz firme pero amorosa: "Juan, hijo, tu madre tiene razón. Luis no es un buen amigo para ti. Te está llevando por un camino equivocado. Escucha a tu madre, ella solo quiere lo mejor para ti".
Juan, en lugar de hacer caso a su padre, le respondió con una mueca de desprecio: "¡Tú tampoco me entiendes! ¡Sois unos pesados! Me voy con Luis". Y salió corriendo de la casa, dando un portazo. Ana y Marcos se quedaron mirando la puerta, con el corazón lleno de tristeza.
Juan se fue con Luis, muy feliz de haber ignorado a sus padres. Se sentía importante y valiente. Pasaron la tarde haciendo travesuras, sintiéndose invencibles. No se dio cuenta del daño que estaba causando a sus padres.
Más tarde, esa misma noche, cuando Juan estaba jugando en la calle con Luis, un vecino se acercó corriendo, con el rostro pálido y la voz entrecortada. "Juan, Juan", gritó el vecino, "¡tienes que ir a casa! ¡Ha pasado algo terrible!".
Juan, asustado, preguntó: "¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?".
El vecino, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: "Tu madre… tu madre ha… fallecido".
Al principio, Juan no entendió lo que el vecino le estaba diciendo. Se echó a reír nerviosamente. "¡No digas tonterías!", exclamó. "Mi madre está bien. Estará preparando la cena".
En ese momento, llegó Marcos, el padre de Juan, con el rostro desencajado y los ojos rojos de tanto llorar. Se acercó a su hijo y lo abrazó con fuerza. "Juan, hijo mío", dijo Marcos con voz temblorosa, "es verdad. Tu madre… tu madre se ha ido".
Al escuchar estas palabras, Juan sintió como si el mundo se derrumbara a su alrededor. La risa se le congeló en la garganta y un grito de dolor escapó de sus labios. "¡No! ¡No puede ser! ¡Mi madre no puede estar muerta!", gritaba Juan, mientras las lágrimas corrían por su rostro.
Juan corrió hacia su casa, con la esperanza de que todo fuera una pesadilla. Pero al llegar, vio el cuerpo de su madre tendido en la cama, rodeado de flores y velas. La realidad le golpeó con toda su fuerza. Su madre, la mujer que lo amaba incondicionalmente, la mujer que siempre lo había cuidado y protegido, se había ido para siempre.
Juan se rompió en llanto. Se arrepintió profundamente de haber desobedecido a su madre, de haberla tratado mal, de no haberle hecho caso. "¡Mamá! ¡Mamá!", gritaba Juan, abrazando el cuerpo inerte de su madre. "¡Te necesito! ¡Por favor, vuelve!".
Marcos se acercó a su hijo y lo abrazó con ternura. "Juan, hijo mío", le dijo Marcos con voz suave, "tu madre ya no está aquí. Pero siempre estará en nuestros corazones. Ahora tenemos que ser fuertes y recordarla con amor".
Desde ese día, la vida de Juan cambió para siempre. Aprendió una valiosa lección: que hay que valorar a las personas que nos quieren, especialmente a nuestros padres, cuando están con nosotros. Porque un día, se pueden ir y ya no habrá vuelta atrás.
De ese día para adelante, Juan valoro a toda su familia, ayudo a su padre, estudio y nunca más se junto con Luis. Juan se convirtió en un niño bueno y responsable, siempre recordando el amor y los consejos de su madre. Y aunque la tristeza por su pérdida nunca desapareció por completo, aprendió a vivir con ella, sabiendo que su madre siempre estaría cuidándolo desde el cielo.
**Reflexión:** Valora a tu madre cuando esté ahí, porque después se va a ir y no va a volver.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El Tesoro de la Aventura Natural
Ernesto, un elefante aventurero, encuentra una caja misteriosa que resulta ser un mapa del tesoro. Con la ayuda de su familia, emprenden una búsqueda que los lleva a descubrir el verdadero tesoro: la belleza de la naturaleza y los momentos especiales juntos.

Tatu, el arquero campeón
Tatu, un campesino de la provincia de Buenos Aires, se convierte en un jugador profesional gracias a su talento como arquero y el apoyo de sus primas.

Miguelito y los Torniquetitos Perdidos
Miguelito, un robot que ama jugar con tornillitos, pierde uno de sus favoritos. Atrapado en su ansiedad, pierde otro tornillo. Su padre le enseña sobre la importancia de tomarse su tiempo y trabajar juntos en la búsqueda. Juntos, descubren que las cosas perdidas pueden llevarte a lugares inesperados y valiosos, mientras crean juntos un mundo lleno de imaginación.

Tito, el perro guardián
Tito, el perro perezoso, descubre la importancia de estar alerta y proteger a su familia cuando defiende su hogar de los amigos traviesos de su dueño.

El equilibrio entre el mundo virtual y el real
Martín, un niño adicto a los videojuegos, descubre la importancia de encontrar un equilibrio entre la e-actividad y las actividades al aire libre.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



