Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez, en la exuberante selva africana, un elefante llamado Elías. Elías era un elefante muy especial. No solo era grande y fuerte, como todos los elefantes, sino que también era extremadamente educado. Siempre decía "por favor" y "gracias", y nunca interrumpía a los demás cuando hablaban.
Un día, mientras Elías paseaba cerca de un pequeño claro, escuchó un ruido extraño. Sonaba como alguien tosiendo y quejándose. Se acercó con cautela y se sorprendió al ver a un niño sentado debajo de un árbol. El niño era Juan, un chico muy inteligente y lindo, pero con un problema: ¡era terriblemente grosero!
Juan había llegado a la selva con sus padres, que eran biólogos. Se había perdido mientras exploraba y ahora estaba solo y frustrado. Cuando vio a Elías, en lugar de mostrar asombro o alegría, frunció el ceño y dijo: "¡Quítate de mi camino, grandullón!"
Elías se sorprendió por la grosería de Juan. Nunca había conocido a nadie tan maleducado. Pero, en lugar de enojarse, Elías decidió darle una lección a Juan. Con una voz suave y amable, Elías respondió: "Buenos días, jovencito. ¿Te encuentras bien? Parece que estás perdido."
Juan resopló. "¡No es asunto tuyo! Solo déjame en paz."
Elías suspiró. Sabía que cambiar la actitud de Juan no sería fácil. Se sentó frente al niño y dijo: "Mi nombre es Elías. ¿Cuál es el tuyo?"
"¡No te importa!" respondió Juan, cruzando los brazos.
Elías no se rindió. "Bueno, Juan No te importa, ¿por qué estás tan enojado?"
Juan se sorprendió de que el elefante supiera su nombre, aunque técnicamente no se lo había dicho. Después de un momento de silencio, dijo: "Estoy perdido y tengo hambre. Y además, ¡esta selva es aburrida!"
Elías sonrió. "La selva no es aburrida, Juan. Solo necesitas saber dónde buscar. Y en cuanto a estar perdido, puedo ayudarte. Pero primero, ¿podrías decir por favor?"
Juan puso los ojos en blanco. "Por favor, ¿puedes ayudarme?" lo dijo de mala gana.
"¡Por supuesto!" exclamó Elías. "Pero primero, tengo algunas bayas deliciosas. ¿Te gustaría probarlas?" Elías extendió su trompa, ofreciéndole a Juan unas bayas rojas brillantes.
Juan las miró con desconfianza. "¿Son seguras? No quiero envenenarme."
"Son completamente seguras", aseguró Elías. "Yo mismo las como todos los días. Pero recuerda, siempre debes decir gracias."
Juan dudó por un momento, luego tomó las bayas y las comió. Eran dulces y jugosas. "Gracias", murmuró.
"De nada", dijo Elías con una sonrisa. "Ahora, dime, ¿dónde estabas cuando te perdiste?"
Juan le contó a Elías sobre sus padres y el campamento base. Elías escuchó atentamente y luego dijo: "Conozco el camino de regreso. Sígueme."
Mientras caminaban por la selva, Elías le enseñó a Juan sobre las plantas y los animales que encontraban. Le mostró cómo identificar diferentes tipos de huellas y cómo escuchar los sonidos de la selva. Juan, aunque todavía un poco gruñón, comenzó a mostrar interés. Incluso se sorprendió a sí mismo diciendo "por favor" y "gracias" sin que Elías se lo pidiera.
Después de un rato, escucharon voces a lo lejos. "¡Papá! ¡Mamá!" gritó Juan, corriendo hacia el sonido.
Los padres de Juan corrieron hacia él y lo abrazaron con fuerza. Estaban tan aliviados de encontrarlo sano y salvo. Cuando vieron a Elías, se acercaron para agradecerle.
"Muchas gracias por encontrar a nuestro hijo", dijo la madre de Juan. "Estábamos muy preocupados."
"Fue un placer", respondió Elías. "Juan es un chico muy inteligente y curioso."
Antes de que Juan se fuera con sus padres, se acercó a Elías y le dijo: "Gracias, Elías. Por todo."
Elías sonrió. "De nada, Juan. Recuerda, ser amable y educado te llevará muy lejos en la vida."
Juan asintió. Había aprendido una valiosa lección ese día. A partir de ese momento, Juan se esforzó por ser más amable y educado con todos los que conocía. Y aunque todavía era un niño muy inteligente y curioso, ya no era el niño gruñón y maleducado que Elías había conocido en la selva. Había aprendido que la amabilidad y la educación son las mejores herramientas para hacer amigos y tener una vida feliz. Y todo gracias a un elefante educado que le enseñó el valor de los buenos modales. Y Elías continuó viviendo en la selva, siempre dispuesto a ayudar a aquellos que necesitaban una lección de buenos modales, recordándoles que incluso el más pequeño acto de amabilidad puede marcar una gran diferencia.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El arquero valiente
Juan, un niño tímido y apasionado por el fútbol, se une a un partido con otros niños y propone jugar con un arquero menos. Aunque el juego termina empatado, Juan aprende la importancia de divertirse y compartir momentos con los demás.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

El pajarito herido
Catalina y Martina descubren un pajarito herido en el jardín de su abuela. Deciden cuidarlo y aprender sobre la importancia de ayudar a los animales necesitados.

El Zorro Gourmet
La historia de Zorrito, un zorro que sueña con probar la mejor comida del mundo en el prestigioso restaurante Ratatuy de París. A lo largo de su aventura, descubre que la verdadera pasión y dedicación son más valiosas que el dinero, y que con esfuerzo y creatividad se pueden alcanzar los sueños.

La Promesa Perfecta
En un salón de escuela dominical, los niños aprenden sobre la caída de la humanidad a través de la historia de Adán y Eva, y las promesas de esperanza dadas por Dios a lo largo del tiempo, hasta el nacimiento de Jesús. Con un enfoque en compartir amor y bondad, los pequeños se inspiran a hacer promesas en su propia vida.

La puerta secreta del Área 51
Tres amigos descubren una puerta secreta en el Área 51, donde conocen a un amigable robot que les enseña ciencia y tecnología.

La misión celestial de Aurora y Mateo
"Aurora y Mateo: Los Mensajeros del Cielo" cuenta la historia de una niña y un duende que llevan alegría a todos.

El avión de chocolate de Dieguito
Dieguito, un niño con gran imaginación y amor por el chocolate, ayuda a un hombre necesitado vendiendo chocolates caseros y luego construye su propio avión de chocolate para cumplir su sueño de cabalgar las nubes.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



