Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Vale, a ver, soy Sofía, tengo 13 y esto no es para el cole, ¿vale? Es que... me rayo mucho con lo que pasa en el mundo. Tanta pelea, tanta gente enfadada... ¡uff! Necesitaba escribirlo.
Todo empezó con la abuela Elena. Ella tenía un jardín… bueno, ¡tenía el jardín más guay del mundo! No era solo flores y esas cosas. Era… mágico. Tenía un columpio hecho con una llanta vieja, un estanque chiquito con nenúfares, y un montón de rincones secretos. Pero lo más importante era el árbol de las palabras amables. Era un sauce llorón gigante, y la abuela decía que, si le susurrabas palabras bonitas, el árbol te devolvía paz. Al principio, me parecía súper cursi. Pero, bueno, la abuela Elena era la persona más increíble del mundo, así que le seguía el rollo.
Un día, llegó a nuestro barrio un chico nuevo, se llamaba Mateo. Era súper tímido y siempre estaba solo. Los otros niños, no sé, le hacían un poco de bullying, ¿sabes? Le decían cosas feas por su acento (era de otro país) y porque era muy malo jugando al fútbol. A mí me daba mucha pena, pero tampoco sabía qué hacer. Me daba como… vergüenza acercarme.
Entonces, un día, lo vi sentado solo en el parque, llorando. Me armé de valor y me acerqué. “Hola,” le dije, con la voz temblorosa. “Soy Sofía.”
Mateo me miró con los ojos rojos e hinchados. “Hola,” dijo, con un hilo de voz.
Me senté a su lado y no dije nada. Solo estuvimos ahí, en silencio, por un rato. Luego, le pregunté: “¿Qué te pasa?”
Él suspiró. “Nadie me quiere aquí,” dijo. “Todos se burlan de mí.”
Se me partió el corazón. “Eso no es verdad,” le dije. “Yo te quiero.”
Él me miró sorprendido. “¿De verdad?”
“Sí, de verdad,” le dije. “Y mi abuela Elena también te querría.” Le conté sobre el jardín secreto y el árbol de las palabras amables. Le dije que a lo mejor le ayudaría.
Al día siguiente, llevé a Mateo al jardín de la abuela. Estaba un poco nervioso, pero le encantó el columpio y el estanque. Cuando llegamos al árbol de las palabras amables, se quedó mirándolo con los ojos muy abiertos.
“¿De verdad funciona esto?” preguntó.
“No lo sé,” le dije. “Pero no perdemos nada por intentarlo.”
Le dije que cerrara los ojos y pensara en algo bonito. Que le susurrara al árbol lo primero que se le ocurriera. Al principio, no se animaba. Pero, después de un rato, cerró los ojos y susurró algo en su idioma. No entendí nada, pero vi que se le relajaba la cara.
Estuvimos allí un buen rato, susurrando palabras al árbol. Yo le decía cosas como “eres valiente” y “eres importante”. Mateo también decía cosas bonitas, aunque yo no entendiera el idioma. Al final, los dos nos sentimos mucho mejor. Como si el árbol se hubiera llevado toda nuestra tristeza.
Al día siguiente, Mateo fue al colegio con una sonrisa. Los otros niños, al principio, se quedaron mirándolo raro. Pero, cuando Mateo les dijo “buenos días” con una sonrisa, algunos le devolvieron el saludo. Poco a poco, Mateo empezó a hacer amigos. Aprendió a jugar al fútbol y resultó que era súper bueno dibujando. Los otros niños se dieron cuenta de que Mateo era una persona increíble, igual que yo.
El jardín secreto de la abuela Elena se convirtió en nuestro lugar favorito. Íbamos allí todos los días después del colegio. Le contábamos al árbol de las palabras amables nuestros secretos y nuestras preocupaciones. Y el árbol, siempre, nos devolvía paz.
Un día, los niños que antes se burlaban de Mateo se acercaron a nosotros. Estaban avergonzados. Nos pidieron perdón. Mateo los perdonó enseguida. Les invitamos a venir al jardín de la abuela Elena. Les enseñamos el árbol de las palabras amables. Y ellos también empezaron a susurrarle cosas bonitas.
Y así fue como el jardín secreto de las palabras amables se convirtió en un lugar de paz para todo el barrio. Aprendimos que las palabras tienen poder. Que pueden herir, pero también pueden curar. Y que, si elegimos usar palabras amables, podemos hacer del mundo un lugar mejor. Al final, la paz no es solo ausencia de guerra, sino también la presencia de amabilidad, comprensión y respeto. Y eso, creo, es algo que todos podemos hacer, ¿no?
Vale, ya está. Me siento un poco mejor. Quizá debería enseñarle esto a la profe de lengua. Aunque igual me pone un cero por cursi. ¡Bah! No importa. Lo importante es que, al menos por un ratito, he encontrado la paz.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



